Array el siglo de torreón /
El coro resaltó sobre la orquesta como la cima de una pirámide humana.
Abajo los músicos y sus distintas secciones. El escenario iluminado de azul, las últimas afinaciones de las cuerdas y el murmullo del piano como preámbulo del concierto Homenaje Sinfónico al Divo, el cual Camerata de Coahuila y la cantante Susana Zabaleta dedicaron al cantautor mexicano Juan Gabriel, en el marco de su décimo aniversario luctuoso.
El concierto también tuvo de invitados al tenor Carlos Alberto Velázquez, el coro del Instituto de Música de Coahuila (INMUS), el Mariachi Tecalitlán de Monterrey y la dirección del maestro Raúl García.
Fue a las 21:00 horas de ayer martes que el concierto dio inicio en el Club Campestre Torreón gracias a un popurrí de Juan Gabriel. Luego, el tenor Carlos Alberto Velázquez salió al escenario para saludar y dirigir unas palabras al público.
“Para mí es un placer abrir este concierto porque la noche está llena de sorpresas”.
El tenor, quien próximamente se presentará junto a Plácido Domingo, entonó piezas como Abuso y Amor del alma, antes de presentar a Susana Zabaleta, quien apareció bajo la noche lagunera envuelta en un vestido rojo.

Enseguida, la cantante hizo suyo el escenario y bromeó con el público antes de desatar la tesitura soprana de su voz.
Susana hizo mención de su raíz norteña, habló de la situación política del país y leyó poemas. Abrazó el recuerdo de Juan Gabriel, se entregó en cada frase y cantó a dueto con Carlos Alberto Velázquez.


Piezas como De mí enamórate, Ya lo sé que tú te vas, Abrázame muy fuerte y Yo no nací para amar dieron cuerpo a la primera mitad del programa.
Tras el intermedio, el Mariachi Tecalitlán de Monterrey resonó en el Campestre con el Son de la Negra. Luego, Zabaleta reapareció con un vestido rosa y Inocente pobre amigo, Me gustas mucho, Te sigo amando y Déjame vivir arrancaron los aplausos del público.
Un momento emotivo de la cantante fue cuando dedicó Amor eterno a su padre. Para luego cerrar con un medley integrado No discutamos, Ya no me interesas y Me naces del corazón.
Luego vino un encore con la orquesta, el coro y el mariachi tocando una pieza que inmortalizó al Divo de Juárez cuando realizó el icónico concierto en el Palacio de Bellas Artes: Hasta que te conocí. La soprano, el tenor y las palmas de un público que se puso de pie para bailar Noa Noa formaron luego la imagen que cerró la noche.