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Literatura LGBT+ con V de visibilización

La transformación de la literatura queer en México y el mundo ha pasado por referentes históricos como Manuel Puig y Salvador Novo hasta llegar a las voces contemporáneas que hoy siguen desafiando los estereotipos.

Heartstopper, la saga gay juvenil de Alice Oseman, fue adapada a una serie por Netflix en 2022 y concluirá este veerano. Imagen Etsy.

Heartstopper, la saga gay juvenil de Alice Oseman, fue adapada a una serie por Netflix en 2022 y concluirá este veerano. Imagen Etsy.

SERGIO ARÉVALO

Corría el año 2010 y en una sucursal de Gandhi buscaba un libro con temática gay, pero a simple vista no encontré ninguno. Fue entonces cuando, tímido y temeroso, me acerqué a una de las vendedoras para preguntarle si tenían algún volumen de temática LGBT+. 

Ese recuerdo todavía me provoca una sensación extraña en el estómago. Temía ser juzgado o señalado, pero tenía la necesidad de encontrar una lectura con la que pudiera identificarme, algún escrito que me diera señales de que no estaba solo y que existía algo más allá de los estereotipos televisivos.

La señorita fue muy respetuosa y me llevó a un pasillo donde había un pequeño módulo con apenas ocho títulos. Me comentó que quizá el siguiente mes llegaría alguna novedad, pero que por el momento era todo lo que había. No importaba, para mí eso bastaba. Sentí que había encontrado oro.

Quizá para esa época ya existían espacios más amplios o especializados, pero para mí, como joven estudiante y casi recién salido del clóset, aquello era abundancia. Ya no me bastaban los relatos de internet o los textos sueltos encontrados en sitios web.

No podía dejar de pensar que un par de años atrás, en 2008, había sido noticia internacional que un grupo de padres de familia, en Estados Unidos, había publicado una lista de libros prohibidos y cuestionados por su contenido LGBT+. Sus páginas eran consideradas inmorales por presentar personajes queer o, de cierta forma, alentar a la igualdad y a la equidad en términos de sexualidad. ¿Qué tan lejano o cercano suena eso?

Pero las cosas han cambiado. Recientemente HBO lanzó Más que rivales, una serie basada en una saga de libros sobre deportistas que protagonizan un romance gay. Esto ya no resulta una novedad para las audiencias. Hace poco más de cuatro años Netflix estrenó Heartstopper, una serie juvenil basada también en una saga literaria, la cual está por concluir con una película que llegará a finales de este verano.

Todo esto es un indicador de la amplitud de productos editoriales creados para un público interesado en temas LGBT+, pero también habla de cómo estos productos ya no se quedan acumulando polvo en los estantes. Ahora se convierten en fenómenos comerciales y culturales.

Carol y Llámame por tu nombre son libros que se convirtieron en best sellers gracias a sus adaptaciones cinematográficas 1.
Carol y Llámame por tu nombre son libros que se convirtieron en best sellers gracias a sus adaptaciones cinematográficas 1.

LITERATURA GAY EN EL MUNDO

Quizá para empezar a tejer el panorama de la literatura LGBT+ deberíamos hablar de El beso de la mujer araña (1976), del argentino Manuel Puig, una novela que ha trascendido décadas y que incluso ha sido adaptada dos veces en el cine, siendo también un referente en el teatro de Broadway.

Yéndonos más hacia atrás, no podemos olvidar a Oscar Wilde, autor de El retrato de Dorian Gray (1890). Aunque algunos consideran que esta historia tiene destellos de romance homosexual, también es cierto que gran parte de su relevancia proviene del escándalo alrededor de la vida del propio autor.

En cuanto a obras más contemporáneas, Tengo miedo, torero (2001) mezcla dictadura, amor y tragedia. Su autor, el chileno Pedro Lemebel, se mantiene como una de las voces queer más importantes que han surgido en América Latina.

Desde Argentina podemos mencionar, además, a Camila Sosa Villada, quien en sus relatos aborda la realidad de las mujeres trans en un país amante del vino, la carne y el futbol.

Otra novela destacada es Llámame por tu nombre (2007), del estadounidense André Aciman, que cobró auge gracias a su adaptación cinematográfica en 2017 y que se convirtió en un éxito de ventas. Se trata de una trama que abarca el deseo, la juventud y la memoria. Carol (1952), de Patricia Highsmith, también tomó nueva fuerza gracias a que fue adaptada a la pantalla grande.

Cada país cuenta con sus propios referentes. Es importante reconocer no sólo a las escritoras y escritores que desean contar estas historias, sino también a las editoriales que se han atrevido a publicarlas y darles espacio.

Las horas lentas de la noche y Chulos y coquetones son libros destacados de la literatura LGBT+ contemporánea.
Las horas lentas de la noche y Chulos y coquetones son libros destacados de la literatura LGBT+ contemporánea.

¿DÓNDE ESTÁ PARADO MÉXICO?

Salvador Novo, cronista y dramaturgo, podría señalarse como una punta de lanza de la literatura LGBT+ en México, aunque es uno de esos casos en que pesa más la figura del escritor —señalado por su sexualidad y en constante pique con otros artistas— que la temática de su obra.

Tanto él como Carlos Monsiváis ayudaron a visibilizar distintas expresiones sexuales y formaron cuadros importantes dentro de la promoción cultural en México. Monsiváis, además, fue muy cercano a la coahuilense Nancy Cárdenas, originaria de Parras, quien permanece como un referente de libertad y visibilidad lésbica en la historia del país.

Para las nuevas generaciones quizá no tenga mucho sentido, pero libros como El vampiro de la colonia Roma (1979), de Luis Zapata, se convirtieron en obras de culto. No necesariamente porque estuvieran en todas las librerías comerciales, sino porque circulaban desde la curiosidad y el morbo, pero también desde la necesidad de muchos lectores de sentirse acompañados.

Más adelante, escritores como Fernando Vallejo, el célebre autor de La virgen de los sicarios (1994), se atrevió a abordar el homoerotismo en su obra y criticar la moral religiosa.

Entre textos más contemporáneos encontramos Los años de los amantes (2015) y Las horas lentas de la noche (2016), de Hugo Marroquín; Chulos y coquetones (2016), de Antonio Bertrán, periodista y cronista cultural; así como Mis labios recuerdan (2025), de David Herrera, dirigido a públicos jóvenes.

Guillermo Osorno publicó en 2014 Tengo que morir todas las noches, que años después se convertiría en serie televisiva. También podemos mencionar a Dara Cabushtak, creadora de El aroma a lavanda (2024) y El inestable mundo de Arloy (2025).

¿LA LITERATURA LGBT+ ES NEGOCIO?

La literatura es arte, y el arte camina junto a las transformaciones sociales. Estos cambios se mueven constantemente y terminan convirtiéndose en testimonio de lo que ocurre en determinada época y determinado lugar del mundo.

Antes, muchos libros LGBT+ tenían que venderse casi en secreto. Algunos lectores los escondían en bolsas negras para evitar ser descubiertos caminando con ellos por la calle.

Recientemente, en Sanborns había más de tres libros con temática LGBT+ en las mesas de los más vendidos. Tal vez sea mercadotecnia, pero también es un reflejo de que ciertas cosas sí cambian.

Ahora son varias las librerías, ferias del libro y mesas de lectura que le dan espacio a estas historias. Y cuando algo se visibiliza, se genera diálogo. A veces diálogos duros o incómodos, pero también conversaciones llenas de empatía, amor y tolerancia.

Pareciera que se avanza. Que poco a poco desaparecen esos padres que no permiten a sus hijos o hijas acercarse a la literatura LGBT+. Que las librerías ya no esconden estas obras en los pasillos más oscuros. Que cada vez menos personas minimizan este trabajo literario diciendo simplemente que “es una moda”.

Los retos han cambiado mucho. Hace décadas el problema quizá era existir en el mercado editorial sin ser relegados a una “sección gay”, pequeña y en algunas ocasiones hasta clandestina. Hoy hay más visibilidad, pero eso no significa que el panorama sea sencillo. Los desafíos ahora son más complejos, y en algunos casos sutiles, como mantener la autenticidad frente al mercado o trabajar para que la obra no quede reducida únicamente a la identidad de su autor. Además, no hay que olvidar que muchos escritores LGBT+ cargan con una especie de doble responsabilidad: crear y, al mismo tiempo, ser voceros, activistas o referentes.

Al final, la literatura sirve para encontrar señales de que no estamos solos.

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Escrito en: Lgbt literatura arte gay movimiento mes del orgullo

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