'Lluvia negra' en Irán: Ataques israelíes liberaron compuestos químicos dañinos sobre Teherán
El pasado lunes, Israel bombardeó depósitos de combustible en la la capital iraní Teherán, causando fuertes explosiones y la formación de una nube tóxica, de la que investigadores advirtieron contiene químicos altamente dañinos para la población y el medio ambiente.
Esta nube tóxica, explicó el vocero de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se debió a los daños a las instalaciones de hidrocarburos iraníes que luego liberaron elementos tóxicos, como compuestos de nitrógeno y óxidos de azufre al ambiente, estos luego mezclados con la lluvia y otros contaminantes pueden causar quemaduras químicas y daño en los pulmones.
En respuesta a la situación, las autoridades iraníes ordenaron a la población mantenerse en el interior de sus hogares.
La publicación académica Nature entrevistó a académicos para entender los daños que causará esta “lluvia negra” a la población, la cual contiene elementos cancerígenos como benceno, acetona, tolueno y cloruro de metileno, según la científica ambiental Farzana Kastury de la Universidad de Adelaide en Australia.

El académico Brian Oliver de la Universidad de Tecnología de Sidney dijo que aparte de los contaminantes en el aire y de los hidrocarburos liberados, la lluvia también podría contener elementos de los edificios destruidos por las operaciones militares como asbesto y sílice.
El químico atmosférico Gabriel da Silva de la Universidad de Melbourne apuntó que la “lluvia negra” era indicativo de altos niveles de contaminación ambiental y esto se debía a la posición de Teherán, entre montañas que causaba una inversión de temperaturas, donde una capa de aire caliente se colocaba sobre la más fría atrapando los contaminantes y evitando que se mezclaran con una capa superior de la atmósfera.

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Teherán exige a Washington e Israel un compromiso de seguridad para frenar la guerra tras los recientes bombardeos a instalaciones iraníesEl respirar estos elementos podría causar dificultad para respirar e incluso ataques al corazón o infartos en personas con problemas de circulación o respiratorios. Los bebés y niños pequeños estaban también entre los grupos más vulnerables.

La Enciclopedia Británica expuso que Teherán tiene una historia de más de 200 años, a lo largo de los cuales creció de una pequeña ciudad a una gigante metrópoli, con un área urbana de 14 millones de habitantes y sólo la capital siendo el hogar para unos 10 millones distribuidos en una extensión de 707 kilómetros cuadrados.
Los contaminantes más pequeños liberados por el conflicto, entonces podrían afectar a millones de habitantes, penetrando hasta sus pulmones y derivando a futuro en enfermedades cardiovasculares, infartos, presión arterial alta, menor desarrollo cognitivo y otros padecimientos.
A su vez, estos elementos podrían dispersarse contaminando no sólo la ciudad sino el agua potable, los cultivos y el mismo suelo.