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Lo mejor es lo peor que se va a poner: AMLO

Amador Narcia

La sentencia fue del mismísimo Andrés Manuel López Obrador: lo bonito es lo que feo que se va a poner.

Así que ni duda cabe de que se va a cumplir.

Él lo decretó.

El presidente López Obrador seguramente sabía lo que decía. Sabía que en el país muchas cosas penden de un hilo y que con el paso del tiempo se iría desatando o en el peor de los casos, hasta rompiendo.

Ha quedado claro que a la presidentA no le gusta que le digan que el país va mal.

No es nada nuevo.

En unos días cumpliré 48 años en este oficio y puedo dar fe de que todos los políticos son iguales. No importa de qué color sean, lo mismo rojos que azules o guindas. El poder los envilece igual.

En el caso actual, diría que son peores porque prometieron ser diferentes. Para mal, se han superado a sí mismos.

Los casos de corrupción e ineptitud son incontables, los hay por doquier. Hasta un ciego, con voluntad de hacerlo, los vería.

Es tal el desorden que a quienes se creen superiores, fácil se les hace meter las narices hasta la cocina para corregir los desmanes. Por eso no extraña que lo haga el presidente Donald Trump, a través de las impresentables agencias americanas, que muchas veces actúan sin avisar al presidente en turno para que este tenga la oportunidad de afirmar, sin cometer perjurio, que no sabía nada del asunto.

En los últimos días, la presidentA se ha inconformado con quienes no comparten su visión de las cosas.

Como su antecesor, ha preferido la descalificación y el linchamiento público.

Desde el podio de la Mañanera, señala, sentencia y condena. Y en una muestra de aceptación implícita del desgaste de lo que fue con AMLO el instrumento de propaganda más poderoso que se conociera, anunció este viernes que pronto estrenará una muleta: un Detector de Mentiras "extendido", que será presentado por Luisa María Alcalde, la fallida expresidenta de Morena, a quien una voz popular le gritó "corrupta", hace unas tardes, cuando llegaba por Corregidora al Palacio Nacional.

Ella será su Campeona.

Es previsible que privilegiará el denuesto, pero con un tono chillón y estridente.

¿No hay nadie en el Gobierno que tenga los tamaños de decirle en lo que se equivoca, que la Mañanera ya se gastó, que tiene que actualizarla, que no convence ni a los suyos propios?

Renovarse o morir.

Siempre viene al caso preguntarse si no quiere o no puede hacerlo.

Soy de los que quiere seguir pensando que la Presidencia tiene un inmenso poder en México.

Sabemos de las presiones que tiene al interior de su movimiento político, de los acólitos del desastre que tiene cerca, pero lejos de buscar al espejito que solamente le dice lo que quiere escuchar, sería deseable que atendiera otros argumentos y aprovechara lo que es útil y lo que no lo desechara.

Una desventaja de quien tiene poder, muchas responsabilidades y muchas actividades es que acaba dependiendo, más de la cuenta, de un entorno cercano que saborea y disfruta del poder ajeno y hace hasta lo inconfesable por no perderlo.

Al momento de escribir estas líneas, se esperaban noticias de la UIF, que anunciaría acciones en contra de los señalados de colusión con grupos criminales, en Sinaloa, del gobernador Rocha para abajo y la entrega de Gerardo Mérida, exsecretario de Seguridad Pública, así como del exsecretario de Finanzas Enrique Díaz Vega, a autoridades estadounidenses.

Con la información disponible, parece que confesarán y embarrarán a todos sus cómplices.

¿Será por ellos que se sabrá que la protección que ha recibido Rubén Rocha Moya se debe a los señalamientos de supuestas aportaciones a la campaña presidencial y a que gente muy cercana a él que ha tenido intereses en común con un paisano cercanísimo del círculo presidencial?

Es pregunta.

anarciae@gmail.com

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