Lo que un abrazo hace por el cuerpo
Más que una muestra de afecto, un abrazo largo, cálido y acogedor significa encuentro, conexión e incluso protección, a la par que brinda poderosas bondades para la salud.
El contacto está presente en toda especie y se vuelve indispensable a medida que avanza la edad, refiere Alicia Castillo Martínez, de la Facultad de Medicina de la UNAM, para el artículo "Abrazar fortalece el sistema inmune y reduce el estrés". Es ese contacto interpersonal el cual logra que disminuyan los niveles de cortisol, la hormona del estrés, y que ayuda a que las neuronas a mantenerse saludables.
Un abrazo fomenta la producción de serotonina y dopamina, lo que incrementa la sensación de placer y bienestar, así como también mejora la capacidad de la memoria. En suma, estimula la producción de la hormona del rejuvenecimiento (DHEA), activa el sistema límbico, reduce la presión arterial y mejora la función del sistema inmunológico.
Además, al abrazar se liberan oxitocina y endorfinas que ayudan a modular la intensidad del dolor. Si el contacto es regular, también el cerebro se beneficiará en gran medida, pues regula las áreas cerebrales relacionadas con la ansiedad y la depresión.