Siglo Nuevo Opinión Arte Nuestro Mundo

Salud

Los estragos de la obesidad en el sistema inmune

Un estudio de la Universidad de Birmingham explica por qué las personas pueden seguir enfrentando riesgos de enfermedades metabólicas, diabetes tipo 2 y ciertos tipos de cáncer mucho tiempo después de haber reducido su grasa corporal.

Imagen: El Universal/ Gabriel Pano

Imagen: El Universal/ Gabriel Pano

REDACCIÓN S.N

La obesidad “marca” las células del sistema inmunitario de las personas y aunque pierdan peso, incluso una década después, quienes han padecido esta condición mantienen el riesgo de sufrir enfermedades relacionadas con ella, según un estudio publicado en EMBO Reports.

La investigación, liderada por la Universidad de Birmingham (Reino Unido), ha demostrado que en las personas obesas, las células inmunitarias (o células T colaboradoras) sufren un proceso denominado metilación del ADN por el que adquieren unas marcas que les hacen tener memoria prolongada del sobrepeso excesivo.

Y esas marcas, que pueden durar hasta cinco o diez años después de que los individuos llegan a una talla adecuada, hacen que el organismo siga comportándose como si aún tuviera un exceso de grasa acumulada.

La consecuencia es que el sistema inmunitario deja de hacer correctamente funciones como la limpieza de desechos y la regulación del envejecimiento inmunitario, lo que podría hacer que quienes adelgazan sigan estando en riesgo de sufrir afecciones relacionadascon la obesidad mucho después de alcanzar un peso normal, sostienen los autores.

“Nuestros hallazgos muestran que la obesidad está asociada con modificaciones epigenéticas duraderas que influyen en el comportamiento de las células inmunitarias. Esto sugiere que el sistema inmunitario retiene un registro molecular de exposiciones metabólicas pasadas, lo que puede tener implicaciones para el riesgo de enfermedades y la recuperación a largo plazo”, resume la autora principal del estudio, Belinda Nedjai, del Instituto Wolfson de Salud de la Población de la Universidad Queen Mary de Londres.

Los hallazgos sugieren que es necesario mantener un peso adecuado por años para eliminar por completo los efectos de la obesidad. Imagen: Unsplash/ I-Yunmai
Los hallazgos sugieren que es necesario mantener un peso adecuado por años para eliminar por completo los efectos de la obesidad. Imagen: Unsplash/ I-Yunmai

UNA VISIÓN DETALLADA

Para hacer la investigación y obtener una visión detallada del impacto de la obesidad, el equipo tomó células inmunitarias de cuatro grupos de personas.

Así, incluyeron sangre de pacientes que vivían con obesidad y que recibieron inyecciones para perder peso, así como de otros con un trastorno genético poco común llamado Síndrome de Alström, que causa obesidad infantil de inicio temprano.

También recogieron sangre y tejido adiposo (grasa corporal) de participantes que llevaron a cabo un intenso plan de ejercicio de 10 semanas y de individuos con peso normal o con obesidad que se operaron la cadera o la rodilla.

En paralelo, hicieron pruebas en ratones alimentados con una dieta alta en grasas y con sangre de voluntarios humanos sanos para entender qué pasaba exactamente dentro de las células inmunitarias cuando había obesidad.

“Los resultados sugieren que la pérdida de peso a corto plazo puede no reducir inmediatamente el riesgo de algunas condiciones de salud asociadas con la obesidad, incluyendo la diabetes tipo 2 y algunos tipos de cáncer”, avanza Claudio Mauro, del Departamentode Inflamación y Envejecimiento de la Universidad de Birmingham y coautor principal del estudio.

Aunque esa marca en las células no es permanente, sí es muy persistente, apunta Mauro: “El manejo continuo del peso tras la pérdida hará que la ‘memoria de la obesidad’ se desvanezca lentamente. Esto puede requerir varios años de mantenimiento sostenido de la pérdida de peso, probablemente entre cinco y diez años, aunque esto requiere más estudios para (saber si es posible) revertir completamente los efectos de la obesidad en las células T”.

El análisis sugiere posibles oportunidades terapéuticas para acelerar este proceso, “como la reutilización de fármacos como los inhibidores de SGLT2, que han mostrado potencial para reducir la inflamación y promover la eliminación mediada por el sistemainmunitario de las células senescentes en la obesidad”, aclara el investigador.

Cabe mencionar que las células senescentes son aquellas que tras sufrir daños o estrés detienen su división celular, pero no mueren, por lo que se acumulan y secretan sustancias inflamatorias que dañan tejidos sanos.

El equipo usará estos hallazgos para ayudar a buscar tratamientos dirigidos que ayuden a restaurar el funcionamiento típico del sistema inmunitario que está siendo inhibido por el marcado del ADN. Estos podrían administrarse junto con las terapias de reducción de grasa corporal existentes para disminuir el riesgo de afecciones, incluidas las enfermedades metabólicas y el cáncer, que se ven exacerbadas por el sobrepeso excesivo.

El riesgo de enfermedades como la diabetes prevalece hasta una década después de haber alcanzado un peso saludable.Imagen: Unsplash/ Isens USA
El riesgo de enfermedades como la diabetes prevalece hasta una década después de haber alcanzado un peso saludable.Imagen: Unsplash/ Isens USA

CAMBIAR LA NARRATIVA ESTIGMATIZANTE

Estudios como el de la Universidad de Birmingham pueden ser de gran ayuda en países como México, donde la obesidad afecta a más del 76 por ciento de los adultos y a más del 35 por ciento de los niños y adolescentes. Sin embargo, además de los descubrimientos clínicos, también es necesario avanzar en cómo se aborda esta condición desde el lado humano, de modo que el problema se combata desde la raíz.

El médico Héctor Esquivias recalca la urgencia de cambiar la narrativa asociada a esta afección y que la estigmatiza, lo que a su juicio es una injusticia social.

“La vergüenza del peso es dañina e ineficaz. (...) Este estigma genera una carga adicional de forma independiente a la discapacidad que pudiera tener un paciente”, dijo el especialista, quien lamenta que la sociedad muchas veces les dibuja como sujetos que“comen mucho, que no quieren hacer un cambio, que no les importa su salud o su imagen”.

Sin embargo, insiste en que la evidencia científica demuestra que son personas que conviven con una enfermedad, al tiempo que lamenta el uso de palabras que refuerzan estereotipos, como la existencia de un “lenguaje moralista” que avergüenza a los que padecen sobrepeso.

“También los médicos debemos de hacer un cambio en cómo abordamos a los pacientes con obesidad”, añadió.

El doctor Esquivias afirma que esa visión estigmatizante genera en los pacientes un sentimiento de culpa y episodios de ansiedad, al sufrir rechazo o discriminación a nivel social por su cuerpo. Como consecuencia, se pueden llegar a generar problemas de salud mental, como depresión, y aumentar el estrés en la vida diaria.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la obesidad como una enfermedad crónica, progresiva y tratable que se caracteriza por una acumulación excesiva y anormal de grasa que perjudica la salud de la población a pesar de los esfuerzos individuales y colectivos. El camino hacia la recuperación completa requiere tanto avances científicos como un cambio cultural que reconozca la dignidad de las personas que viven con esta condición.

Redacción S.N.

Leer más de Siglo Nuevo

Escrito en: salud estragos de la obesidad sistema inmune estudio universidad de Birmingham enfermedades metabólicas diabetes tipo 2 tipos de cáncer grasa corporal MUERTES EMBO Reports visión detallada cambiar narrativa estigmatizarte.

Comentar esta noticia -

Noticias relacionadas

Siglo Plus

+ Más leídas de Siglo Nuevo

LECTURAS ANTERIORES

Fotografías más vistas

Videos más vistos semana

Imagen: El Universal/ Gabriel Pano

Clasificados

ID: 2480556

elsiglo.mx