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Los problemas

Junto a los problemas suele llegar la pre-ocupación, es decir, la ocupación antes de haber observado, valorado y diseñado las posibles líneas de acción para una resolución. Al anticiparnos, nos causamos ansiedad.

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MARCELA PÁMANES

¿Qué es un problema? Es una situación que se presenta y causa un conflicto de tal dimensión que se hace necesario reconocerlo, aceptarlo y buscar caminos para solucionarlo. Los problemas tienen una característica común: quienes los padecen los ven de una forma más intensa que quienes los observan de lejos, con menos juicios de valor. Sin duda nadie se salva de tenerlos, pero es importante dimensionar cada situación con el tamaño que le corresponde.

Para una adolescente será un gran problema no encontrar un vestido que ponerse para un evento. ¿Cuál puede ser la circunstancia? Que no tiene tiempo ni recursos para buscar qué vestir fuera de lo que hay colgado en su clóset. ¿Cuáles pueden ser sus respuestas? Emocionalmente podría enojarse o angustiarse, ambas reacciones que limitan la acción. Podrían surgir reclamos o brotes de rabia no contenida o, luminosamente, podría presentarse una idea creativa que le ayude a resolver su dilema, por ejemplo, combinar de una manera distinta su propia ropa o llamar a una amiga para que le ayude. ¿No encontrar qué ponerse es realmente un problema? Obviamente para quienes somos adultos la respuesta es “no”, pero para una adolescente sí.

Y así podemos pensar en un sinfín de circunstancias que expresan la relatividad de los problemas. Hay conflictos similares que se abordan de manera distinta. Tener una gotera en casa es un problema mayúsculo para quien no tiene con qué resolverlo, mientras que para quien dispone del recurso para solucionarlo se convierte apenas en un contratiempo.

Hacer un trámite en un banco puede ser común para quien está acostumbrado a entrar y salir de él, pero para quien es su primera vez es un problema entender la dinámica. Cada uno de nosotros partimos de realidades distintas, portamos diversos bagajes culturales y de información que favorecen que nuestras visiones y actitudes sean diferentes.

Dicen los que saben que las personas que sobresalen son las que tienen mayor capacidad de resolver y es verdad. Claro que es una visión completamente pragmática, pero muy válida, ya que la proactividad nos puede conducir a ser más asertivos y a despejar los obstáculos que la vida personal, familiar, laboral y social tiene siempre por delante.

Junto a los problemas suele llegar la pre-ocupación, es decir, la ocupación antes de haber observado, valorado y diseñado las posibles líneas de acción para una resolución. Al anticiparnos, nos causamos ansiedad y sobresalto. Bien dicen que el que se preocupa por anticipado se preocupa dos veces.

No podemos negar que cuando somos capaces de resolver algo que nos ha quitado la calma nos sentimos luego muy satisfechos y orgullosos de esa capacidad de atemperar las emociones y encontrar las respuestas. Aunque también es cierto que, en ocasiones, le damos tantas vueltas a un mismo asunto que nos metemos en una espiral de inquietud y nos alejamos de las respuestas que buscamos.

Hay muchas metodologías para el abordaje de los problemas. Primero hay que definir de manera concreta, con las acotaciones posibles y sin mezclar otras ideas del pasado, el problema. Debemos medir su envergadura: ¿Es realmente importante? ¿Trasciende? Se requiere también un análisis profundo al que debemos dedicar tiempo y esfuerzo. Para ello están modelos como el FODA, que significa valorar las fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas. Si bien es cierto que se utiliza más en los problemas organizaciones, podemos usarlo para los personales.

Una vez que tengamos ese análisis hay que diseñar las alternativas de solución; tener plan B y plan C siempre será útil. Luego es necesario ponderar qué se requiere para la implementación de esas acciones y, finalmente, concretar la acción elegida.

Parece fácil, pero lo que complica este diagrama de flujo es la ausencia o debilidad del pensamiento crítico y los juicios de valor. Lo que me parece indispensable en aras de la paz interior es que hagamos lo posible por conservar la calma, ser mesurados y tener la mejor actitud para hacer del problema una oportunidad de crecimiento.

 X: @mpamanes

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