Los retos de educar en la era de IA
La inteligencia artificial (IA), la economía de las habilidades y la redefinición de lo humano en la era digital marcaron el eje central de la conferencia inaugural del IFE Conference 2026, organizada por el Institute for the Future of Education (IFE) del Tecnológico de Monterrey.
Durante la apertura del evento educativo, Michael Fung, director ejecutivo del IFE; y Paulo Blikstein, director del laboratorio de investigación del mismo instituto, presentaron un diagnóstico del panorama educativo global y regional, así como los principales retos y oportunidades para la formación de talento en América Latina.
Fung destacó que en los últimos años la educación ha experimentado transformaciones aceleradas impulsadas por el uso de la inteligencia artificial, el creciente valor de las competencias frente a los títulos tradicionales y una mayor preocupación por el bienestar y el enfoque centrado en el estudiante.
"Estamos viendo un cambio profundo en la forma en que las personas aprenden, trabajan y se desarrollan. La pregunta ya no es si la educación debe transformarse, sino cómo hacerlo sin perder el sentido humano", señaló.
El directivo subrayó que estas tendencias no pueden entenderse sin considerar el contexto global: tensiones geopolíticas, restricciones migratorias, cambios en las cadenas de suministro y competencia por el talento. Estos factores han modificado los flujos de estudiantes y profesionales, generando nuevas dinámicas de colaboración entre países y universidades.
En el caso de América Latina, Fung reconoció que la región enfrenta desafíos persistentes en materia política, económica y de seguridad, pero también oportunidades estratégicas para posicionarse en el desarrollo de talento, la innovación educativa y los servicios basados en conocimiento.
impulsan proyectos
A seis años de su creación, se informó que el IFE ha impulsado más de 80 startups educativas en la región y más de 400 proyectos de innovación docente, beneficiando a miles de estudiantes. Para Fung, estos resultados evidencian que la innovación educativa en el sur global no sólo es posible, sino necesaria.
"El sur global tiene la capacidad de liderar nuevos modelos educativos. No se trata de copiar lo que hacen las economías avanzadas, sino de diseñar soluciones desde nuestras propias condiciones", afirmó.
Sin embargo, también advirtió que la innovación sigue siendo fragmentada y difícil de escalar, y que persisten brechas de acceso, capacidades y equidad educativa, particularmente entre poblaciones vulnerables.
Por su parte, Paulo Blikstein enfatizó la importancia de la investigación educativa rigurosa para evitar decisiones basadas en intuiciones o modas tecnológicas. Explicó que muchas de las promesas asociadas a la tecnología educativa (como los cursos masivos en línea, la gamificación o la realidad virtual) no han tenido el impacto esperado.
"En la educación no existen soluciones mágicas. Los sistemas educativos son complejos y cualquier error puede tener consecuencias difíciles de revertir", advirtió.
Blikstein también alertó sobre el riesgo de que la tecnología amplíe desigualdades si no se diseña con enfoque inclusivo, y cuestionó las predicciones sobre la desaparición de empleos debido a la automatización.
Además, subrayó que la educación no debe limitarse a formar trabajadores, sino ciudadanos capaces de participar con criterio en la sociedad.
En este contexto, el IFE presentó dos líneas estratégicas para los próximos años: impulsar universidades preparadas para el futuro y construir ecosistemas de habilidades que articulen a universidades, empresas, gobiernos y comunidades.
En ese sentido, la conferencia inaugural dejó un mensaje central: el futuro de la educación no depende solo de la tecnología, sino de la capacidad de las sociedades para diseñar ecosistemas educativos inclusivos, flexibles y orientados al bien común.
En un mundo marcado por la incertidumbre y la transformación digital, el reto para América Latina, coincidieron los ponentes, no es adaptarse pasivamente, sino asumir un papel protagónico en la construcción de nuevos modelos de aprendizaje y desarrollo.
Tec de Monterrey apertura evento global En un contexto marcado por la aceleración tecnológica, la crisis de los modelos educativos tradicionales y la creciente desigualdad social, el Tecnológico de Monterrey abrió las puertas de la IFE Conference, un encuentro global que reúne a especialistas, académicos, líderes educativos y tomadores de decisiones para debatir el futuro de la educación superior.
Con más de 500 actividades dedicadas al aprendizaje, la colaboración y la innovación, el evento congregará a más de 400 participantes presenciales y cerca de mil 500 asistentes en línea, cifras que continúan en aumento conforme avanzan los registros.
Antes de la inauguración oficial, un grupo de expertos ofreció un adelanto de los principales ejes de discusión ante más de 25 medios de comunicación de siete países, reunidos en el campus Monterrey para dar cobertura a uno de los foros educativos más relevantes a nivel internacional.
EL FUTURO DE LA UNIVERSIDAD
José Escamilla, director Asociado del Instituto para el Futuro de la Educación Tecnológico de Monterrey Institute for the Future of Education (IFE), explicó que el objetivo central del encuentro es responder a una pregunta clave: cómo pueden las universidades seguir siendo relevantes en un mundo atravesado por transformaciones demográficas, tecnológicas y sociales sin precedentes.
El directivo señaló que la educación superior enfrenta presiones simultáneas: el avance acelerado de la inteligencia artificial, el cuestionamiento público sobre el valor de los estudios universitarios, la necesidad de formar talento para mercados laborales en constante cambio y la demanda de modelos de aprendizaje más flexibles.
"Las universidades deben evolucionar para seguir siendo motores de movilidad social y desarrollo", sostuvo.
RIESGOS Y DESAFÍOS EN AMÉRICA LATINA
Durante el panel, Jessica González de Cosío, vicepresidenta de Inclusión, Integridad y Cumplimiento del Tecnológico de Monterrey, presentó los resultados de un estudio elaborado junto con el Foro Económico Mundial sobre los riesgos que enfrentan las universidades en América Latina y el Caribe.
Entre las principales tendencias identificadas destacó la transformación digital, la necesidad de rediseñar los modelos educativos, el desarrollo de habilidades para un mercado laboral incierto, la ampliación de la educación a lo largo de la vida y la urgencia de cerrar brechas de inclusión.
La directiva subrayó que las universidades deben replantear no solo sus métodos de enseñanza, sino también sus modelos económicos y de gobernanza.
"La equidad educativa y la sostenibilidad institucional son retos inseparables", afirmó, al señalar que el cambio climático y las nuevas demandas sociales también obligan a repensar el papel de la educación superior.
ESTUDIANTES NO TRADICIONALES
Desde una perspectiva internacional, Selma Talha Jebri, directora de Investigación y Política del World Innovation Summit for Education (WISE), propuso un cambio de enfoque en la manera en que las universidades atienden a los estudiantes no tradicionales: aquellos que trabajan, provienen de entornos vulnerables o combinan estudios con responsabilidades familiares.
La especialista sostuvo que el fracaso de estos estudiantes no suele estar relacionado con la falta de capacidades, sino con sistemas institucionales rígidos que no reconocen sus realidades.
Por ello, planteó la necesidad de diseñar modelos educativos flexibles, reconocer aprendizajes previos, ofrecer sistemas de apoyo integrales y utilizar la tecnología de forma ética para personalizar el aprendizaje.
"Las universidades deben pasar de modelos centrados en el déficit a estructuras que habiliten oportunidades con dignidad", afirmó.
APRENDER DURANTE TODA LA VIDA
Michael Fung, director ejecutivo del IFE, destacó que las universidades deben transformarse en centros de aprendizaje permanente. A partir de su experiencia en Singapur, señaló que los países que han adoptado enfoques basados en ecosistemas -que conectan universidades, industria y gobierno- han logrado responder mejor a las disrupciones tecnológicas.
El especialista subrayó que, aunque existen múltiples innovaciones educativas en el mundo, estas suelen ser fragmentadas y aisladas. "El reto es conectar esas innovaciones y llevar sus beneficios a toda la sociedad", explicó.
Para Fung, las universidades latinoamericanas tienen la oportunidad de reinventarse como espacios abiertos a diversos perfiles de estudiantes y conectados con las necesidades de la industria y la sociedad.
UNIVERSIDAD, DESIGUALDAD Y TECNOLOGÍA
Mercedes Mateo Díaz, jefa de la División de Educación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), planteó que las universidades enfrentan un doble desafío en América Latina: reducir las brechas estructurales de desigualdad y redefinir su papel en un mundo transformado por la inteligencia artificial.
La especialista recordó que, aunque el acceso a la educación superior ha aumentado en la región, persisten barreras económicas, de información y de calidad. Además, señaló que una parte significativa de los estudiantes que egresan del sistema educativo no cuenta con las habilidades necesarias para continuar estudios o integrarse al mercado laboral.
Más allá del diagnóstico, Mateo Díaz propuso una reflexión más profunda: el rol de la universidad en un contexto donde la tecnología transforma la manera de aprender, trabajar y relacionarse. "Hoy no solo discutimos cómo enseñar con inteligencia artificial, sino cómo convivir con ella y qué significa ser humano en este nuevo escenario", afirmó.
INVESTIGACIÓN CON IMPACTO SOCIAL
Javier Guzmán, vicepresidente de Investigación del Tecnológico de Monterrey, destacó la necesidad de fortalecer una investigación con impacto social y local, más allá de los indicadores académicos y los rankings internacionales.
El directivo subrayó que las universidades deben apostar por la investigación aplicada, capaz de traducir el conocimiento en soluciones concretas para los problemas de la sociedad. Asimismo, señaló que la innovación y el emprendimiento deben ser parte central del ecosistema universitario.
"La educación y la investigación no pueden permanecer aisladas de la realidad social. El conocimiento debe transformarse en oportunidades y en impacto", afirmó.