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Los supuestos del modelo

Banxico pierde margen frente a la FED

DANIEL ERNESTO GONZÁLEZ TORRES  

Mientras México celebraba sus fiestas de independencia, el 16 de septiembre, la Reserva Federal (FED) de Estados Unidos (EUA) elevaba su tasa de interés de referencia en un cuarto de punto hasta el rango de 3.75 a 4 por ciento, este es el primer aumento desde hace poco más de tres años (julio de 2023). La modificación de tasa se dio por decisión unánime que contrasta con la votación dividida del 2023, además llegó a pesar de la presión pública ejercida por el presidente Donald Trump y quien horas después volvió a exigir que las tasas bajaran.

Se debe recordar que el presidente anterior de la FED Jerome Powell tuvo varias confrontaciones públicas con Trump por no bajar las tasas, por lo que la designación de Kevin Warsh como nuevo presidente de la FED hizo pensar a más de uno que sería alguien ¨más a modo” con la visión del presidente de EUA, sin embargo, en una de sus primeras declaraciones mencionó que: “la inflación es demasiado alta y lo ha sido durante demasiado tiempo".

Esta noticia aunque parezca lejana tiene mucho más impacto que muchas otras decisiones económicas tomadas incluso dentro de México, ya que el precio del dinero que se fija en Washington determina cuánto cuesta un crédito prácticamente en todo el mundo, cuánto valdrá el dólar que reciben las familias y cuánto margen tendrá el Banco de México para apoyar a una economía que está creciendo poco.

Al alcanzar un 3.4 por ciento en agosto el Índice de Precios al Consumidor de EUA, y con un avance mensual de 0.4 por ciento, el doble del ritmo compatible con la meta de dos por ciento fue un factor determinante para la modificación de las tasas, además de considerar el incremento en la gasolina de 3.9 por ciento en un mes, con un acumulado anual del 27.4 por ciento.

Por otro lado, las nuevas proyecciones del Comité Federal de Mercado Abierto ubican la inflación en 3.7 por ciento al cierre de 2026, y al mismo tiempo el comité elevó su pronóstico de crecimiento a 2.3 por ciento y una reducción en el desempleo a 4.1 por ciento, es decir, que la economía estadounidense comienza a sentir los estragos de la inflación pero no se está deteniendo, por lo que da un espacio a la FED de modificar la tasa de interés sin desatar temores de una recesión.

Ahora bien, cuando la FED incrementa su tasa el mundo entero pagará más por endeudarse, por ejemplo, el bono del Tesoro norteamericano a diez años y que sirve de referencia para la deuda soberana y corporativa del planeta estaba en 4.96 por ciento, pero tras la decisión superó el 5 por ciento, y cada punto porcentual que sube ese rendimiento se traslada a los bonos de los gobiernos emergentes como México, a las emisiones de deuda de empresas que se financian en dólares y a las tasas hipotecarias y de consumo.

El segundo canal es el tipo de cambio debido a que una tasa más alta en EUA vuelve más atractivos los activos en dólares, generando un desplazamiento global de capitales hacia aquel país, lo que debilita a las monedas emergentes. El mismo de la decisión, el dólar se apreció frente al euro y el peso respecto al dólar nuevamente supero los 17.20 pesos.

Tampoco se puede perder de vista el impacto fiscal, ya que los países con deuda en dólares o con tasas internas que siguen a las de EUA ven como crecen sus costos financieros justo cuando sus economías más necesitan el gasto público que se reduce por el pago a intereses; dicho de otra manera, el incremento de tasa de interés de la FED actúa como un impuesto sobre la deuda del resto del mundo.

El peso mexicano reacciono con rapidez ya que el tipo de cambio FIX que publica el Banco de México (Banxico) fue de 17.15 pesos por dólar y durante la sesión, la moneda tocó los 17.26, una depreciación de 0.6 por ciento. Para el lunes el dólar se cotizó en 17.22 pesos, alcanzando una corrección tras el movimiento de la semana anterior. Si bien es cierto que los movimientos son moderados y el peso sigue siendo una de las monedas más fuertes este año, se debe tener en cuenta que buena parte de la apreciación del peso está apoyada en el diferencial de tasas entre México y EUA, que hacía rentable pedir prestado en dólares baratos para invertir en pesos caros, la operación conocida como carry trade, pero este diferencial acaba de reducirse de manera significativa.

EL Banxico mantiene su tasa objetivo en 6.50 por ciento desde mayo, después de haber pausado su ciclo de recortes de inicios del año. Con la tasa del la FED en 3.75 a 4 por ciento, el diferencial se redujo a 250 puntos base, un mínimo histórico según el portal de noticias financieras de Bloomberg.

Por su parte el Paquete Económico 2027 que se entregó a la Cámara de Diputados el 8 de septiembre está considerando una tasa en México de 6 por ciento, lo que en teoría implicaría al menos dos recortes en la tasa de 25 puntos base, lo que reduciría aún mas el diferencial de tasas entre México y EUA, teniendo un impacto directo en el tipo de cambio, por lo que por lo pronto este objetivo del Paquete Económico luce poco probable

Si se reducen la tasa en México se generaría una salida gradual de capitales que tendría que ser absorbida con reservas y con el colchón que aún ofrece el diferencial, pero una salida de capitales más abrupta provocada por un nuevo choque geopolítico o por una FED más agresiva, forzaría al Banxico a subir las tasas en plena desaceleración económica, lo que sería el peor escenario para una economía que está creciendo poco como la mexicana.

Pero, el impacto de la FED sobre México no será una devaluación abrupta ni una crisis financiera, ya que por lo menos ahora el peso se mantiene sólido, y las reservas del Banco central son amplias y los dólares siguen entrando por las remesas. El impacto más importante se da en la pérdida de la autonomía monetaria, ya que el Banxico está en medio de una economía que requiere de estímulos para crecer y de un vecino que está castigando cualquier intento de otorgarlo, por lo que es muy probable que el próximo jueves 24 de septiembre el Banxico mantenga la tasa en 6.50 por ciento, y esta aparente inacción podría ser la respuesta mexicana más efectiva y duradera.

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Escrito en: columnas Daniel Ernesto González Torres

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