Apodado cariñosamente ‘El Sabritas’, Don José Acero también se distinguió por su sazón, pues cocinaba una exquisita barbacoa. (Especial)
El luto se apoderó de la familia de la lucha libre lagunera, luego de que el pasado miércoles se diera a conocer el deceso del señor José Refugio Acero Orozco, mejor recordado como Lee Roy, quien fuera gladiador profesional y posteriormente, un gran promotor del deporte “de los costalazos”.
DINASTÍA LUCHÍSTICA
Tranquilo, en su hogar, rodeado de sus seres queridos, fue que el gran Lee Roy emprendió el viaje para luchar por siempre en la Arena Celestial, así lo dio a conocer su hijo, Lee Roy junior, heredero de una dinastía luchística que convirtió a este deporte en parte fundamental de sus vidas. Nacido en la Comarca Lagunera, don José Acero entrenó desde muy joven para convertirse en luchador profesional, adoptó el estilo rudo y lo convirtió en su “marca registrada”, aplicaba llaves y castigos que arrancaban rendiciones en sus enemigos y el reconocimiento de los aficionados, en quienes siempre encendió esa chispa que debe prender todo aquel que se precie de ser un buen exponente de la lucha libre.
Tras retirarse como luchador, emprendió el camino como promotor, destacándose por un gran respeto a la lucha libre, pero también con la búsqueda de dinámicas que pudieran representar una innovación para su querido deporte, buscaba que el aficionado se llevara siempre un buen sabor de boca y el deseo de regresar al Deportivo Halcón Suriano y al Deportivo Lee Roy, donde promovió grandes carteleras.
Le sobreviven su esposa, doña Linda, sus hijos: Lili, Blanca, Tere y Lee Roy Junior, así como nietos y bisnietos. Descanse en paz, José Acero, el gran Lee Roy.