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Magnifica Humanitas

YAMIL DARWICH

La Inteligencia Artificial, como explosiva novedad del siglo de la digitalización, ha abierto la discusión sobre lo bueno y malo que puede representar su descubrimiento y uso, para el humano como tal.

Quedan completamente reconocidas y aceptadas las bondades del recurso tecnológico, que ofrece alternativas para crear un mundo mejor, que debiera ser para el bien común, si es que así lo permite el egoísmo propio del humano.

Recuerde la triste descripción que de nosotros hizo Thomas Hobbes, filósofo inglés, padre de la teoría política moderna, al afirmar que el egoísmo "es lo único que mueve al ser humano es cumplir sus deseos e intereses, hacen falta leyes para evitar conflictos.

Otro punto de discusión, de enorme trascendencia, es el posible desplazamiento del ser humano como el homo digitalis que ha sido descrito en el siglo XX: "el hombre moderno permanentemente conectado con la tecnología".

Expertos en el campo, como Yuval Noa? Harari, investigador y escritor judío norteamericano -1956-X- en su libro "Sapiens" -por ejemplo- advirtieron, desde años atrás, la necesidad de cuidar de lo humano frente a la Inteligencia Artificial.

Desafortunadamente, la ciencia y la técnica corren, mientras la filosofía solamente camina.

Otros, advierten que la IA, pudiera desplazar al ser humano, generar desempleo con todas las implicaciones sociales y políticas que representa, hasta llegar a suplirnos por ser "parásitos dañinos para el planeta".

Algunos, más positivistas, aseguran que servirá para lograr reacomodo social mundial y ofrecerá alternativas importantes para resolver los graves problemas que enfrentamos, como la contaminación ambiental, desabasto alimentario y la miseria en los países más pobres; por otro lado, eficientizará los procesos de producción, evitando la contaminación ambiental, que representan mejoría para la humanidad.

Incluya espectaculares avances de la ciencia, particularmente en medicina, que insiste en prolongar la vida con calidad y hasta la inmortalidad.

Sin embargo, la reglamentación para su uso no ha sido la adecuada, sobre todo utilizando las aplicaciones desarrolladas para la guerra y la destrucción.

En ese campo, aparece la primera encíclica de León XIV: "Magnifica Humanitas", abordando "la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial", pretendiendo orientar la visión cristiana en el uso de la tecnología.

Inicia su presentación describiendo lo que ha llamado "Síndrome de Babel", recordando la historia bíblica y escribe: "es elección decisiva: levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos". Desde el inicio, hace notar su postura de defensa al ser humano, como tal.

Insiste en "hacer madurar la historia como un lugar donde se proteja la dignidad de cada persona, se promueva la justicia y se haga posible la fraternidad (…) se cierne el riesgo de construir un mundo inhumano y más injusto".

Más adelante profundiza sobre el egoísmo humano de quienes tienen desarrollo tecnológico y acaparan beneficios con su aplicación y comercialización, ante aquellos que quedan cada vez más rezagados en la búsqueda de mejor calidad de vida. Reitera que: "Queremos identificar, junto con ellos, nuevos caminos para el bien común y la promoción de una vida digna para todos".

"En los últimos años se ha hecho cada vez más evidente cuán rápida y profundamente la digitalización, la inteligencia artificial (IA) y la robótica están transformando nuestro mundo. La técnica no debe considerarse, en sí misma, como una fuerza antagónica respecto a la persona". Sin duda, se refiere a las aplicaciones tecnológicas para la destrucción, clara crítica al abuso de unos contra otros, masacrados sin contemplación. -Rusia contra Ucrania o Israel ensañándose con los libaneses-.

La gran preocupación: "Nunca la humanidad tuvo tanto poder sobre sí misma (…) las nuevas tecnologías abren un horizonte que se extiende en direcciones que, aunque conocidas, aún no podemos prever por completo. Esto hace que sea más complejo evaluar su impacto y sus efectos a largo plazo sobre la dignidad de las personas y el bien común". Se confirma aquella frase de "la realidad ha rebasado a la ciencia ficción".

Urge al mundo a encontrar formas de controlar, regular la tecnología y su IA: "Es necesario adoptar instrumentos normativos adecuados, capaces de salvaguardar la justicia y de contener los efectos distorsionadores del poder tecnológico".

Recalca: "No podemos ignorar que la energía nuclear, la biotecnología, la informática, el conocimiento de nuestro propio ADN y otras capacidades que hemos adquirido […] dan a quienes tienen el conocimiento, y sobre todo el poder económico para explotarlo, un dominio impresionante sobre el conjunto de la humanidad y del mundo entero".

La humanidad está en un "punto de quiebre" en el que: se beneficia con su inteligente desarrollo científico y tecnológico o es causa de su propia destrucción… al menos como somos hasta ahora. ¿Qué cree Usted? ydarwich@ual.mx

P.d. le comparto la liga, por si desea leer el documento completo: https://www.aciprensa.com/pdf/magnifica-humanitas-texto-completo

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