Con paciencia y suavidad, cortar las uñas de tu gato puede ser una rutina tranquila.
Los gatos rascan y arañan por naturaleza: les ayuda a liberar estrés, estirar sus músculos y comunicarse. Aunque convivir con un michi puede hacerte pensar que tus muebles (y tus brazos) están en peligro constante, la realidad es que un buen cuidado de uñas puede evitar accidentes.
Cortar las uñas de tu gato no tiene por qué ser una experiencia traumática. Con paciencia, suavidad y constancia, puede convertirse en una rutina tranquila y hasta positiva.
ANTES DE EMPEZAR
Los felinos suelen desconfiar de lo desconocido, por eso lo ideal es acostumbrarlos desde pequeños o hacerlo de forma gradual si ya son adultos. El secreto está en actuar con calma y nunca forzarlo.
PASOS Y RECOMENDACIONES CLAVE
De acuerdo con especialistas veterinarios, toma en cuenta lo siguiente:
- Sujeta con cuidado cada patita y presiona suavemente la almohadilla para que la uña salga.
- Corta en la dirección natural de la uña, sin girar el cortaúñas.
- Deja siempre un espacio antes de la zona rosada u oscura: esa parte es la carne viva.
- Nunca cortes la vena interna de la uña.
- Si notas que tu gato se pone nervioso o tú te sientes inseguro, detente y retoma otro día.
- Aprovecha para revisar almohadillas y patas; si ves heridas o algo extraño, consulta al veterinario.
- Revisa sus uñas una vez por semana.
- No lo regañes ni le levantes la voz.
- Observa qué uñas afila más (delanteras o traseras) y corta solo las necesarias.
TIP EXTRA
Ofrécele un premio cremoso tipo snack en tubo durante o después del corte. Esto ayuda a que asocie el momento con algo positivo y lo haga más llevadero para ambos.