Menos pan en la mesa, negocios reportan bajas ventas en este arranque de 2026
Este 2026 arranca con un sabor amargo para el sector panificador, pues las ventas han caído entre 5 y 10 por ciento respecto al año anterior, en un contexto de prácticamente cero crecimiento y menor circulante en los bolsillos de las familias.
Pedro Ávila Aguilera, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Panificadora (Canainpa), explicó que la falta de generación de nuevos empleos y el escaso derrame económico han limitado el circulante en los hogares, lo que repercute directamente en el consumo de productos básicos como el pan.
“La venta de pan es un termómetro de la economía. Aunque es un producto esencial, hemos visto que las ventas han estado bajas comparadas con el año anterior”, señaló.
El dirigente empresarial subrayó que, pese a que la materia prima se ha mantenido estable, los incrementos en el salario mínimo y las obligaciones patronales, como Infonavit, Seguro Social e Impuesto Sobre Nómina, ya representan un reto para los panificadores en este arranque de año. Estos costos adicionales se reflejarán también en prestaciones como vacaciones y aguinaldo, lo que complica aún más la operación de las panaderías.
Ante este escenario, la Canainpa ha sugerido a sus socios implementar medidas de eficiencia y productividad para enfrentar la baja en ventas.
“Lo que hemos recomendado es buscar ser más eficientes en cuanto a costos, para solventar un poco las ventas más bajas”, dijo.
Sobre la posibilidad de un aumento en el precio del pan, aclaró que se está realizando un análisis detallado y que la intención es evitar ajustes que afecten aún más a los consumidores.
“Esperemos que no, porque eso también nos afecta. Si la gente tiene un poder adquisitivo limitado y el pan sube, compran menos, y las ventas bajan aún más”, advirtió.
El pan, alimento básico en la mesa de las familias mexicanas, es un indicador de la falta de crecimiento y de la presión que enfrentan los hogares para cubrir sus necesidades. Para la industria panificadora, el reto es mantener la producción sin trasladar los costos al consumidor y, al mismo tiempo, resistir un entorno económico que no ofrece señales de recuperación inmediata.