Conforme a la nueva modalidad que fue neociada hace unos días por los secretarios de economía de los tres países miembros el T-MEC, sucesor del TLCAN, se verá sujeto a revisiones anuales.
Para muchos observadores las revisiones anuales constituyen una seria limitación a la eficacia y perspectivas. Habrá que tomar en cuenta, sin embargo, que es ese el precio que se pagó por seguir gozando de los aranceles rebajados que se aplican a los miembros del Acuerdo.
Las revisiones anuales afectan la certeza que los exportadores mexicanos esperan recibir al entrar al mercado de Estados Unidos Es claro, sin embargo, que la práctica de revisiones reflejan, la actitud que el Presidente Donald Trump se ha dado el gusto en ordenar "por el mal comportamiento" de México en cuanto a no frenar la actividad de las mafias mexicanas que operan en nuestros países. De cualquiera manera, empero, la medida indica la pérdida de respetabilidad internacional de nuestro país que hoy sufrimos provocada por la funesta administración de Morena, partido creado por López Obrador.
La pérdida de respetabilidad mundial fue un fácil pretexto para tener a nuestro país en permanente ojo vigilante y utilizar a las evaluaciones anuales como presión por la posibilidad de la introducción de nuevos aranceles a nuestras exportaciones. Ello significa un elemento de incertidumbre y pérdida de confianza que impedirá a los actores económicos nacionales y extranjeros hacer planes y estrategias a futuro.
La nueva versión del T-MEC tampoco sorprende. Hace tiempo que Trump ha venido criticando la administración de la señora Sheinbaum por su terco apoyo a Rubén Rocha, gobernador de Sinaloa, que ha sido incluido entre otros personajes como estrechamente vinculados al Cártel de Sinaloa Ninguno puede sentirse cómodo sabiendo que el buen nombre de México está siendo arrastrado por culpa de Morena, por las cañerías del mundo entero.
Un clima de violencia y de crimen hoy caracteriza la vida en México, pese a que el gobierno insiste que ha disminuido el número de homicidios, a pesar de que las cifras no lo avalan. La realidad tiene profundos efectos en la vida de la ciudadanía. Afecta además directamente el flujo de nuestro comercio exterior y desalienta la inversión nacional y extranjera que requerimos con urgencia.
Es en este marco, que de existir un clima de tranquilidad y sobre todo de certeza y confiabilidad jurídica, hacen posible que se aprovechen todas las ventajas que se derivan de nuestra posición tan estratégicamente favorable para el desarrollo de nuestros recursos. Por nuestra parte, es evidente que la creciente imbricación de nuestros intereses económicos y científicos son un aporte sustantivo a la consolidación de los programas de fortalecimiento de los Estados Unidos como factor determinante dentro del ajedrez mundial.
El presidente Trump hizo del engrandecimiento de su país la bandera de su administración con el propósito de fincar su hegemonía mundial. Mantener y aumentar a su país en grandeza es el centro de toda la política que Trump ha venido sosteniendo desde el inicio de su gestión. Toda su actividad internacional se ha dirigido a ese fin. En este esquema de ambición hegemónica están integrados los diversos ángulos que ha llevado su presencia militar a Medio Oriente, a buscar alianzas en Europa y fijar su posición en la OTAN. La posición de Estados Unidos en materia del abastecimiento petrolero explica su interés en la suerte de Venezuela y la acción que tomó para acabar con la presidencia del Presidente Maduro.
La política norteamericana trazada y realizada por Trump se entiende también desde luego, en términos de su rivalidad con China cuya dimensión política, económica y militar tiene muy clara su misión hacia su expansión mundial. La presencia creciente de China como creciente inversionista en varios países de América Latina es un elemento a tener muy en cuenta.
México es ya parte central del polo de Norteamérica que está en activa formación y cuya dimensión rebasa con mucho el momento actual, que hay que apreciar en términos de nuestras relaciones internacionales presentes y futuras como sustancia de las políticas que mejor atiendan los intereses de nuestra comunidad mexicana, también presente en Estados Unidos y en Canadá
En la nueva modalidad del T-MEC, México está en el centro de Norteamérica como polo político social y militar en la conformación dinámica del mundo en una nueva dimensión. El papel que debamos jugar en este gran ajedrez que se nos abre, tiene que tomar en cuenta nuestra realidad tal y como se reveló en el curso de las negociación del T-MEC.
No será posible limitarnos a ver, junto con Canadá, como se desarrollan las ambiciones hegemónicas de nuestro socio angloamericano. Tenemos que ver cómo nos afecta nuestra multifacética vida con todas las facetas que tenemos que resolver, empezando por la unificación de nuestra sociedad hoy tan polarizada por Morena que a diario insiste en quebrantar.