Migrantes detenidos, en condiciones precarias en centros de EU
Felipe Hernández Espinosa pasó 45 días en el centro de detención de inmigrantes en Florida apodada el "Alcatraz de los caimanes", donde detenidos han reportado gusanos en la comida, inodoros que no funcionan, alcantarillado desbordado y mosquitos y otros insectos por doquier.
Durante los últimos cinco meses, el solicitante de asilo de 34 años ha estado en un campamento para inmigrantes en la base del Ejército de Fort Bliss en El Paso, Texas, donde dos migrantes murieron en enero, y que presenta muchas de las mismas condiciones, según grupos de derechos humanos. Hernández dijo que pidió ser devuelto a Nicaragua, pero le dijeron que tiene que ver a un juez. Después de casi siete meses detenido, su audiencia fue programada para el 26 de febrero.
Las detenciones prolongadas se han vuelto más comunes en el segundo mandato del presidente Donald Trump, al menos en parte porque una nueva política generalmente prohíbe a los jueces de inmigración liberar a los detenidos mientras sus casos de deportación avanzan en los congestionados tribunales. Muchos, como Hernández, están dispuestos a renunciar a cualquier intento de quedarse en Estados Unidos.
La Corte Suprema dictaminó en 2001 que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) no puede detener a los inmigrantes indefinidamente, determinando que seis meses era un límite razonable.
Ahora que el número de personas en detención del ICE ha superado los 70 mil por primera vez, siete mil 252 personas habían estado bajo custodia al menos seis meses a mediados de enero, incluyendo 79 detenidas por más de dos años, según datos de la agencia.