Minerales nutren el suelo para producir alimentos
Industrias Peñoles, también participa en la elaboración de compuestos minerales utilizados en la agricultura, tales como el sulfato de zinc, el sulfato de amonio y el sulfato de magnesio, que ofrecen nutrientes determinantes para el desarrollo de los cultivos y la producción de alimentos.
El sulfato de zinc de grado agrícola aporta zinc y azufre. El zinc es un micronutriente necesario que participa en procesos enzimáticos relacionados con el crecimiento, la formación de proteínas y la síntesis de clorofila. Cuando un cultivo presenta deficiencia de zinc, su desarrollo puede verse afectado.
El sulfato de amonio, además de aportar nitrógeno y azufre, posee una reacción ácida que resulta beneficiosa, especialmente al ser aplicado en suelos calcáreos y alcalinos. Su efecto acidificante gradual ayuda a corregir el pH elevado de estos terrenos, lo que facilita la liberación y solubilización de nutrientes que normalmente se encuentran bloqueados o menos disponibles para las raíces. Asimismo, el azufre actúa en sinergia con el nitrógeno para optimizar la síntesis de proteínas y clorofila.

Por su parte, el sulfato de magnesio, más allá de su papel fundamental para impulsar la fotosíntesis, contribuye directamente a mejorar la estructura y calidad física del suelo. Al aportar iones de magnesio, ayuda a desplazar el exceso de sodio en suelos salinos o sódicos, promoviendo la floculación y la agregación de las partículas de arcilla. Esto se traduce en una mayor porosidad, mejor infiltración y drenaje del agua, y una circulación de aire óptima que favorece la respiración de las raíces y la actividad de los microorganismos benéficos.
Según la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), alrededor del 95% de los alimentos se producen, de forma directa o indirecta, en los suelos. Para garantizar el crecimiento de las plantas, estos deben proveer agua, oxígeno y elementos nutritivos en proporciones adecuadas. Esta relación entre el suelo y la alimentación vincula estrechamente a la agricultura con actividades industriales que, a primera vista, podrían parecer ajenas al campo.

No obstante, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advierte que la fertilidad del suelo no depende exclusivamente de la adición de nutrientes. Un terreno productivo requiere también materia orgánica, una estructura adecuada y condiciones óptimas para la circulación del agua y el aire. Por ello, los fertilizantes deben emplearse conforme a las necesidades específicas del terreno, complementando otras prácticas de manejo agronómico.En el marco del Día Mundial de la Alimentación, esta conexión pone de relieve un eslabón fundamental y poco visible de la cadena alimentaria: antes de que los productos agrícolas lleguen al mercado, su desarrollo depende tanto de procesos naturales como de insumos que garantizan una nutrición vegetal adecuada. En este ámbito, Industrias Peñoles aporta insumos con aplicaciones concretas en el campo, evidenciando cómo la actividad industrial y la producción de alimentos caminan de la mano.
