Los operativos federales muestran que las minirrefinerías clandestinas se han convertido en una nueva modalidad del huachicol en México.
El aseguramiento de un megacomplejo de procesamiento ilegal de hidrocarburos en Reynosa, Tamaulipas, evidenció un cambio en la forma de operar de las redes dedicadas al huachicol en México. Los grupos criminales ya no solo extraen combustible de ductos, sino que ahora instalan minirrefinerías clandestinas capaces de procesar millones de litros de hidrocarburos.
De acuerdo con un recuento de operativos federales realizados entre 2019 y 2026, estas instalaciones han sido localizadas en al menos seis estados, lo que refleja un incremento en la capacidad técnica y logística de las organizaciones delictivas.
El decomiso más grande ocurrió en Tamaulipas
El pasado 24 de julio, autoridades federales aseguraron dos centros de procesamiento en Reynosa, Tamaulipas. En el principal, ubicado en la Brecha El Becerro y a poco más de un kilómetro de un cuartel de la Guardia Nacional, fueron asegurados 3 millones 769 mil 500 litros de hidrocarburo.
En una segunda instalación de la misma ciudad se localizaron 109 mil 400 litros adicionales.
Tras el operativo, la presidenta Claudia Sheinbaum aclaró que estas instalaciones no son refinerías en sentido estricto, sino centros de procesamiento con una capacidad mucho menor que una planta industrial.
Las minirrefinerías comenzaron a aparecer desde 2022
Los registros oficiales muestran que este tipo de instalaciones comenzaron a detectarse a partir de 2022.
Entre los principales aseguramientos destacan:
- Degollado, Jalisco (2022): destilería ilegal con 85 mil litros de hidrocarburo.
- García, Nuevo León (2023): patio de almacenamiento y destilación con 120 mil litros.
- Coatzacoalcos, Veracruz (2025): planta capaz de producir diésel, solventes y combustóleo.
- San Juan del Río, Querétaro (2025): centro de procesamiento oculto bajo una recicladora.
- Zona ejidal (noviembre de 2025): decomiso de 250 mil litros de diésel y crudo.
Las investigaciones indican que estas instalaciones suelen ocultarse bajo la apariencia de recicladoras, pensiones para tráileres o chatarreras.
Equipos se venden libremente por internet
Especialistas señalan que parte del crecimiento de estas operaciones se explica porque la infraestructura necesaria para instalar una minirrefinería puede adquirirse de manera legal en plataformas internacionales de comercio electrónico.
Los equipos, que incluyen columnas de destilación y sistemas industriales, se ofrecen por precios que van desde 2 mil 500 hasta 700 mil dólares, dependiendo de su capacidad.
De acuerdo con expertos consultados, la legislación mexicana no prohíbe la compra o importación de este tipo de maquinaria, ya que la Ley de Hidrocarburos regula la operación de refinerías, pero no contempla específicamente las minirrefinerías.
Operativos sin detenidos
Aunque las autoridades han incrementado los aseguramientos de infraestructura y combustible, la mayoría de los operativos concluyen con el decomiso de maquinaria y productos, sin personas detenidas.
Especialistas consideran que uno de los principales retos es fortalecer las labores de inteligencia para identificar y capturar a quienes financian, operan y administran estos centros clandestinos de procesamiento de hidrocarburos.