No olvidemos que cada socio tiene un deber que cumplir en Rotary, y ese deber es decididamente individual, como la función del shortstop en un equipo de beisbol. Y tal deber consiste en representar su profesión o negocio. Enmi Club Rotario yo soy el único en representar mi profesión. Tengo la responsabilidad de la cual me siento orgulloso y cuyo cumplimiento a la vez temo. Tal responsabilidad debiera ser un gran estímulo para nuestra eficiencia.
THE ROTARIAN, febrero de 1913 CUMPLIMOS 121 AÑOS
El 23 de febrero no es una fecha cualquiera en nuestro calendario rotario. Ese día, en 1905, en la ciudad de Chicago, un joven abogado llamado Paul Harris reunió a tres amigos con una idea sencilla pero poderosa: crear un espacio de amistad entre profesionales que, además de compartir negocios, compartieran valores y el deseo de servir. Así nació Rotary International, una organización que,más de un siglo después, sigue demostrando que la buena voluntad organizada puede cambiar el mundo.
Celebrar el aniversario de Rotary no es solo recordar una fecha histórica; es reconocer un movimiento mundial que ha trascendido idiomas, culturas, religiones y fronteras. Lo que comenzó como una reunión modesta en una oficina de Chicago se ha convertido en una red internacional de líderes comprometidos con el servicio.
Aquella costumbre inicial de “rotar” las reuniones en los distintos lugares de trabajo dio nombre a la organización y, simbólicamente, sembró la idea de igualdad, participación y compañerismo.
A lo largo de su historia, Rotary ha estado presente en momentos clave de la humanidad.
Desde iniciativas educativas y proyectos de agua potable hasta programas de salud y desarrollo comunitario, los rotarios hemos entendido que el servicio no es caridad ocasional, sino compromiso permanente. Uno de losmayores ejemplos de esa visión es la lucha contra la poliomielitis.
A través de campañas sostenidas durante décadas, Rotary ha contribuido de manera decisiva a que esta enfermedad esté hoy al borde de la erradicación en todo el mundo, demostrando que la perseverancia colectiva puede lograr lo que parecía imposible.
Pero más allá de las cifras y los grandes programas internacionales, el verdadero corazón de Rotary late en cada club.
Late en las reuniones donde se comparten ideas, en los proyectos locales que atienden necesidades concretas, en el apoyo silencioso a quien atraviesa una dificultad, en la amistad que se cultiva semana tras semana. Cada rotario es heredero de aquella visión original de Paul Harris: unir voluntades para servir mejor.
El aniversario del 23 de febrero es también una oportunidad para renovar nuestro compromiso. No basta con celebrar el pasado; debemos preguntarnos qué estamos haciendo hoy para que Rotary siga siendo relevante en nuestras comunidades.
Los retos actuales--- desigualdad, cambio climático, acceso a la educación, salud mental--- exigen liderazgo ético, colaboración y creatividad. Rotary ofrece precisamente ese espacio donde las diferencias suman y donde la diversidad se convierte en fortaleza.
Conmemorar este día es recordar que pertenecemos a lago más grande que nosotros mismos. Somos parte de una red mundial que cree en la paz, en el dialogo y en la acción concreta. Cada proyecto, por pequeño que parezca, forma parte de un engranaje mayor cuyo objetivo es construir un mundo mejor, más justo y solidario.
En este aniversario, celebremos la historia, honremos a quienes nos precedieron y reafirmemos nuestra vocación de servicio. Porque Rotary no es solo una organización: es una manera de vivir, de relacionarnos y de transformar la realidad.
Y cada 23 de febrero nos recuerda que todo gran cambio comienza con una reunión de amigos dispuestos a hacer el bien.
LA FILOMENA, LOS ROTARIOS Y EL HIMNO A TORREÓN
Hablar del himno lagunero con música de “La Filomena” es hablar de identidad, de orgullo regional y de esa manera tan nuestra de convertir una canción popular en bandera emocional. La letra fue escrita por José R. Mijares, quien tomó en 1948 una melodía profundamente arraigada en el sentir de la Comarca Lagunera y la transformó en un canto que ahora nos pertenece a todos.
“La Filomena” no nació como himno.
Era una canción popular, festiva, que se cantaba en reuniones, celebraciones y tertulias.
Con el tiempo, su melodía se volvió inseparable del paisaje lagunero: del calor intenso, del algodón que marcó la historia económica de la región, del carácter franco y trabajador de su gente. La música tenía algo contagioso, directo, casi picaresco, que lograba que todos la tarareaban sin esfuerzo.
La pieza fue compuesta en 1925 como un foxtrot, ritmo popular de los años 20, por tres músicos: Federico Ruiz (música), Jorge del Moral (letra/estribillo original) y Guillermo Posadas (arreglo). Originalmente la letra era romántica pero no fue ese texto el que se volvió emblemático, sino una estrofa que muy pronto adoptó toda la gente, pues mencionaba: “La Laguna tiene dinero, la Laguna tiene algodón y por eso los laguneros pasamos la vida en un gran vacilón” y esas letras se las debemos al Ing. José F.
Ortiz, socio del Club Rotario de Monterrey que venía a hacerse cargo del Banco de La Laguna, S.A… y al día siguiente, todo el mundo la cantaba, y que posteriormente ingresó al Club Rotario de Torreón, con su mote de “Tiz”. El 4 de marzo de 1926, durante la Conferencia de los rotarios en el Casino de La Laguna en Torreón, delegaciones de varias ciudades llegaron a la estación del ferrocarril. Y entre ellas venía el Ing. José F. Ortiz, creando los versos con alusión a Torreón y La Laguna, en tono festivo y de celebración.
Esta versión--- con el nuevo estribillo y letra--- se cantó en la Conferencia y gustó muchísimo.
La letra del Ing. Ortiz es la siguiente: “Torreón, Torreón, todos contentos hemos venido de Monterrey a tu convención”.
“Torreón, Torreón, te saludamos y te deseamos que este año venga con mucho algodón”.
“La Laguna tenga dinero, La Laguna tenga algodón y con ello los laguneros pasen la vida en un gran vacilón”.
Posteriormente, en 1948, fue cuando el Profesor José R. Mijares, decidió dar un paso adelante. Pues entendió que esa melodía ya vivía en la memoria colectiva, que no hacía falta imponer un nuevo canto solemne, sino solo vestir con palabras propias una música que el pueblo ya sentía suya. Su letra no solo adoptó la canción: la elevó. Le dio contenido identitario, la convirtió en una declaración de amor a la tierra lagunera su espíritu emprendedor y a su orgullo regional.
El resultado fue un fenómeno cultural interesante: una canción popular que, sin perder su frescura, adquirió categoría simbólica. No fue un himno oficial decretado desde una institución, sino uno adoptado por la gente. Esa diferencia es clave.
Los himnos que perduran no son los que se imponen, sino los que se cantan con convicción.
En eventos cívicos, reuniones sociales y celebraciones locales, la versión con letra del Profesor Mijares comenzó a ocupar un lugar especial. La música de “La Filomena” servía como puente generacional: los mayores la recordaban con nostalgia; los jóvenes la aprendían casi sin darse cuenta. Y en ese cruce de edades, la identidad lagunera se reforzaba.
El mérito de José R. Mijares radica en haber entendido el poder cultural de la música popular. No intentó competir con ella, sino abrazarla. Su texto dio palabras al orgullo regional, al sentido de pertenencia y a la convicción de que La Laguna no es solo un territorio compartido entre dos estados, sino una comunidad con historia, carácter y valores propios.
Además, el himno refleja algo muy característico de la región: la mezcla de trabajo duro y alegría franca. La Comarca Lagunera ha sido históricamente tierra de esfuerzo agrícola, industrial y comercial, pero también de convivencia, música y celebración.
La adaptación de “La Filomena” como himno sintetiza esa dualidad: solemnidad y picardía, orgullo y cercanía.
Hoy, cuando suenan los acordes de la melodía, no solo se escucha una canción, se activa una memoria colectiva. Se evocan historias familiares, anécdotas de antaño, celebraciones comunitarias. La letra del Profesor José R. Mijares logró que esa melodía trascendiera lo festivo para convertirse en símbolo.
Tomando una canción querida y convirtiéndola en la voz oficial del sentimiento lagunero. Y ha representado a La Laguna en muchas voces e ideas; pero, desde hace casi ochenta años, quien le dio la letra que ha acompañado a “La Filomena” como himno identitario regional.
Así la interpretan la Banda Municipal y la Orquesta Juvenil de Torreón. Y quien no ha escuchado esa versión del profesor Mijares: Torreón, Torreón Tu eres mi dicha Tu eres mi encanto Tu eres mi tierra de promisión.
Torreón, Torreón Tu siempre vives. Tu siempre vives. En lo más noble de mi corazón.
Es la tierra de La Laguna Rica y fértil como ninguna Y sus hombres por su tesón Son digno ejemplo de abnegación El obrero y el campesino El maestro y el industrial Todos trabajan con entusiasmo Siempre alentados por un mismo ideal Torreón, Torreón Tu eres mi dicha Tu eres mi encanto Tu eres mi tierra de promisión.
La Laguna es de Coahuila La Laguna es de Durango La Laguna nunca se olvida Porque nos brinda su rico algodón La Laguna es de Durango La Laguna es de Coahuila La Laguna es nuestra vida Símbolo bello de unificación.
Letra del profesor José R. Mijares, adaptada a la música de “La Filomena” Torreón, Coahuila. Febrero de 1948.
Una personalidad que marcó toda una época de la educación del estado. Pero más allá; fue un ser humano querido y admirado por sus grandes valores cívicos, su honestidad a toda prueba y su compromiso con la niñez y la región.
Con estas palabras cerramos un siglo desde que el 4 de marzo de 1926 se cantó esta melodía con letra del “Tiz” en la Conferencia Rotaria y luego en 1948 el profesor Mijares con su letra y la misma melodía llego a todos los corazones de los laguneros convirtiéndose en una canción que infunde un profundo amor por esta bendita tierra.
UNIDOS PARA HACER EL BIEN SALUDOS Y SALUD.