Hay quienes siempre manifestarán más interés en las organizaciones locales, otros a quienes la obra nacional de Rotary les atrae más que nada y otros están convencidos de que la faceta más interesante de Rotary radica en las posibilidades de expansión internacional. En Rotary hay lugar para todos y hay oportunidades para servir a la entidad en la forma más adecuada para cada socio.The National Rotarian, marzo de 1912
Antes de que Rotary fuera una organización presente en más de doscientos países y regiones del mundo, ya existía una costumbre que distinguía a sus reuniones: el canto. Desde los primeros años del siglo XX, los rotarios descubrieron que cantar juntos era mucho más que un momento de entretenimiento; era una forma de fortalecer la amistad, romper las diferencias sociales y crear un auténtico espíritu de compañerismo.
En los primeros clubes de Estados Unidos, especialmente durante las convenciones internacionales celebradas en las primeras décadas de Rotary, era habitual que las sesiones concluyeran o iniciaran con canciones populares, himnos y composiciones especialmente adaptadas para la organización. Muy pronto aparecieron los primeros Rotary Song Books, pequeños cancioneros que reunían melodías tradicionales con letras inspiradas en los ideales rotarios. Durante las convenciones internacionales miles de rotarios cantan al unísono, convirtiendo esa práctica en un símbolo de unidad que trascende idiomas, profesiones y fronteras.
Paul Harris, fundador de Rotary, comprendía perfectamente el valor de esos momentos. Aunque era un hombre reservado, observó que la música ayudaba a estrechar los lazos entre personas que apenas comenzaban a conocerse. Después de todo, Rotary nació con el propósito de construir amistad entre profesionales, y pocas actividades logran ese objetivo con tanta naturalidad como cantar juntos. La música elimina formalismos, genera cercanía y recuerda que, antes que empresarios, médicos, ingenieros o abogados, todos somos seres humanos unidos por un mismo ideal de servicio.
Con el paso de los años, el canto adquirió características propias en cada país. Algunos clubes desarrollaron himnos particulares; otros conservaron canciones tradicionales de su región, mientras que muchos adoptaron marchas rotarias que reflejaban el entusiasmo y la alegría del servicio. Así, el canto dejó de ser únicamente una actividad recreativa para convertirse en una expresión de identidad institucional.
En México esa tradición encontró un terreno especialmente fértil. El carácter festivo de nuestra cultura, la importancia que damos a la convivencia y el gusto por la música hicieron que numerosos clubes incorporaran canciones y marchas dentro del protocolo de sus reuniones. Lejos de restar solemnidad, estas expresiones fortalecen el ambiente de amistad que Rotary siempre ha promovido. En muchos distritos mexicanos, iniciar o concluir una sesión con una canción se convirtió en un sello distintivo que los visitantes recuerdan con cariño.
El Club Rotario de Torreón ha sabido conservar esa hermosa herencia mediante una tradición que lo distingue desde hace muchos años: entonar la Marcha Rotaria en cada sesión ordinaria de los miércoles. Para quienes nos visitan puede parecer un sencillo acto protocolario, pero para quienes pertenecemos al club representa mucho más.
Cada miércoles, cuando las voces comienzan a unirse en la Marcha Rotaria, no solamente se interpreta una melodía. Se renueva un compromiso. Cada estrofa recuerda que formamos parte de una organización centenaria cuyos valores han permanecido vigentes, generación tras generación. Al cantar, los nuevos socios se integran a una tradición que recibieron de quienes los antecedieron, mientras que los socios con más años de servicio reviven la emoción de sus primeras reuniones.
La Marcha Rotaria también simboliza la continuidad de nuestro Club Rotario de Torreón, uno de los clubes con mayor historia y prestigio del país. A través de ella se hace presente el legado de tantos presidentes, gobernadores de distrito y rotarios ejemplares que han dedicado su tiempo, talento y recursos al bienestar de la comunidad lagunera. Es un puente invisible entre quienes ya partieron y quienes hoy continúan la obra que ellos iniciaron.
Existe además un profundo significado emocional. En una época en la que las reuniones sociales suelen ser rápidas y formales, detenerse unos minutos para cantar juntos fortalece el sentido de pertenencia. Nadie canta mejor ni peor; simplemente todos participan. Esa igualdad refleja uno de los principios esenciales de Rotary: cada socio aporta algo diferente, pero todos tienen el mismo valor dentro del club.
La Marcha Rotaria nos recuerda que el servicio también puede vivirse con alegría. Rotary nunca ha sido únicamente una organización de trabajo; es una comunidad de amigos que encuentran satisfacción en servir. El canto expresa precisamente esa alegría de pertenecer, de compartir ideales y de saber que cada proyecto realizado nace de la amistad.
Por ello, cuando cada miércoles los socios del Club Rotario de Torreón elevamos nuestras voces para interpretar la Marcha Rotaria, no estamos cumpliendo únicamente con una tradición heredada. Estamos reafirmando nuestra identidad, honrando la historia de Rotary y renovando el compromiso de continuar sirviendo con entusiasmo, compañerismo y esperanza. En esas notas musicales vive el espíritu rotario que, desde hace más de ciento veinte años, ha demostrado que la amistad también puede cantarse y que, cuando las voces se unen en torno a un ideal de servicio, el corazón de Rotary late con mayor fuerza.
La letra de la Marcha Rotaria del Club Rotario de Torreón, fue escrita por Isauro Martínez Jr. "Chago" en 1943 y musicalizada por el Maestro Enrique Cortázar conocido como "El Golondrino". Como parte del protocolo rotario de nuestras sesiones, iniciamos con el saludo a nuestra Bandera, luego damos gracias a Dios, leemos la Prueba Cuádruple y terminamos cantando la Marcha Rotaria, todo esto de pie, para mostrar respeto.
La letra de la Marcha Rotaria:
Los Rotarios, los Rotarios
De la ciudad de Torreón
Están prestos, siempre todos
Para el bien de su ciudad
Con su lema de servicio
Ganan más por Amistad
Ya que el canto y la alegría
Son razón de su hermandad
Y por eso, compañeros
La ocasión hay que buscar
De servir a nuestra Patria
Y ayudar a la humanidad
Lucharemos con denuedo
Procurando dar de sí
Como manda el Rotarismo
Antes de Pensar en Sí
Otra tradición musical que ha sido respetada hasta la fecha (2026) es la de cantarle al presidente saliente el último párrafo de la canción "Me he de comer esa tuna" que dice:
"ya se cayó el arbolito
Donde dormía el pavo real (se repite)
Ahora dormirá en el suelo (3 veces)
Como cualquier animal"
También tenemos el aplauso Rotario, en 1942, Federico Dingler Alva "Fred" hizo una visita al Pentatlón en la ciudad de México que ya contaba además de la Infantería, con la Caballería y fue en esa visita que conoció la que denominaban "Marcha de Caballería" que ahora conocemos como "Aplauso Rotario" y que consiste en golpear la mesa, con uno, luego dos y tres, y cuatro y cinco dedos y luego al revés, ir disminuyendo a cuatro, tres, dos, uno y culminar con un gran aplauso.
Francisco Dingler Alva nos hace notar: "Es como iniciar un galope que va creciendo en ruido y luego se aleja hasta perderse"Viejas tradiciones que recordamos con cariño pensando en aquellos compañeros y amigos que nos antecedieron y que hoy recordamos, porque forman parte de nuestra historia.
(Continúa mañana)