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GDA ANGEL F. MORALES

Si este Rotary nuestro verdaderamente está destinado a convertirse en algo más que un movimiento pasajero, será porque cada uno de ustedes y yo habremos aprendido la importancia de ser tolerantes con los defectos de los demás.

THE NATIONAL ROTARIAN, ENERO DE 1911

CUIDA TU PAREJA

La vida nos enseña que todo cambia.

Los hijos crecen y un día emprenden su propio camino. Los padres, con el paso del tiempo, parten dejando recuerdos, enseñanzas y un inmenso agradecimiento.

Los amigos toman rumbos distintos y, aunque algunos permanecen cerca del corazón, las circunstancias hacen que muchas relaciones se transformen. El dinero viene y va; puede brindar comodidad, pero nunca garantiza felicidad permanente. Incluso nuestro cuerpo cambia con los años, recordándonos que el tiempo es el único recurso que jamás se detiene.

En medio de todas esas transformaciones, hay una relación que, cuando se cultiva con amor, respeto y compromiso, tiene el potencial de acompañarnos hasta el final del camino: la pareja. No es casualidad que se le llame compañero o compañera de vida. Es la persona con quien compartimos los triunfos, enfrentamos las dificultades y construimos los recuerdos que darán sentido a nuestra historia.

Sin embargo, una relación sólida no surge por sí sola. Requiere tiempo, escucha, paciencia, gratitud y la decisión diaria de cuidar al otro. Así como un jardín necesita agua y atención constante, el matrimonio o la vida en pareja florecen cuando ambos se esfuerzan por crecer juntos. Cuidar a la pareja no significa solo estar presente en los momentos felices, sino también sostenerse mutuamente en los tiempos de incertidumbre y dificultad.

Esta reflexión encuentra un profundo eco en los valores de Rotary. Nuestra organización promueve la amistad, el servicio, la integridad y el compromiso con la comunidad.

Pero todo gran servicio comienza en el hogar.

Quien aprende a servir con amor a su familia desarrolla la sensibilidad necesaria para servir también a los demás.

Muchos rotarios encontramos en nuestro esposo o esposa al principal apoyo para cumplir con los proyectos, las reuniones y las actividades de servicio. Detrás de cada iniciativa exitosa suele haber una pareja que comprende, anima y comparte la vocación de ayudar. Cuando ambos participamos, el impacto se multiplica: no solo se fortalece la relación, sino que también se inspira a otras familias y contribuimos a formar comunidades más unidas y solidarias.

Rotary nos recuerda que el liderazgo comienza con el ejemplo. Un matrimonio basado en el respeto, la comunicación y la solidaridad transmite esos mismos valores a los hijos, a los amigos y a toda la comunidad. De esta manera, el servicio deja de ser una actividad aislada para convertirse en una forma de vivir.

Al final de la vida, los reconocimientos, los cargos y los bienes materiales tendrán un valor limitado. Lo que permanecerá será el amor que supimos dar, las personas a quienes ayudamos y la compañía de quien caminó a nuestro lado durante tantos años. Por eso, cuidar a nuestra pareja es también cuidar nuestro primer equipo de servicio, nuestro refugio y nuestra mayor fortaleza.

Hoy quiero hacer un llamado a todas las parejas rotarias: no permitan que las responsabilidades, el trabajo o el servicio a los demás les hagan olvidar a quien camina a su lado. Regálense tiempo, escúchense con atención, celebren los pequeños momentos y enfrenten juntos los desafíos. Que cada proyecto de servicio fortalezca también su relación y que cada acto de amor en el hogar sea el reflejo de los ideales que promovemos en Rotary. Porque una pareja unida no solo construye un hogar más fuerte; también construye una comunidad más humana, más solidaria y un mundo mejor. Cuidemos a quien nos acompaña en el viaje de la vida, porque al final, el mayor éxito no será cuánto logramos, sino con quién tuvimos el privilegio de compartir el camino.

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DON ANTONIO LEE CHAIREZ: CUIDADANO DISTINGUIDO 2026 

Hay reconocimientos que trascienden una placa, un diploma o una ceremonia oficial.

Son aquellos que representan toda una vida de trabajo, de congruencia y de servicio a los demás. Hace unos días, las autoridades municipales de Torreón otorgaron el nombramiento de Ciudadano Distinguido a nuestro querido compañero rotario Don Antonio Lee Chairez, una distinción que llena de orgullo no solamente a su familia y amigos, sino también a todos quienes formamos parte del Club Rotario de Torreón.

Este reconocimiento llega como el resultado de una trayectoria ejemplar. Don Antonio no ha buscado nunca los reflectores; por el contrario, durante décadas ha demostrado que el verdadero liderazgo se ejerce sirviendo con humildad, trabajando con perseverancia y actuando siempre con honestidad. Quienes hemos tenido el privilegio de conocerlo sabemos que su grandeza radica precisamente en su sencillez.

Con 35 años de pertenecer a Rotary, Don Antonio representa los valores más puros del rotarismo. Durante más de tres décadas ha participado activamente en proyectos comunitarios, campañas de apoyo social, actividades de recaudación de fondos y programas destinados a mejorar la calidad de vida de quienes más lo necesitan. Su ejemplo ha inspirado a generaciones de rotarios que han encontrado en él no solamente a un compañero, sino a un verdadero maestro del servicio.

Rotary Internacional tiene un lema que resume perfectamente la vida de Don Antonio: “Dar de Sí Antes de Pensar en Sí”. No es una frase bonita para colocar en una pared; es una filosofía de vida. Y él la ha vivido todos los días. Ha entendido que el éxito personal cobra un sentido mucho más profundo cuando se pone al servicio de la comunidad.

El reconocimiento como Ciudadano Distinguido también nos recuerda que las ciudades no se construyen únicamente con calles, edificios o infraestructura. Se edifican gracias a mujeres y hombres que dedican su tiempo, su talento y su corazón para hacer de su entorno un mejor lugar para vivir. Son ciudadanos que trabajan muchas veces en silencio, sin esperar recompensas, convencidos de que servir a los demás es uno de los mayores privilegios que puede tener un ser humano.

Torreón ha sido una ciudad forjada por personas visionarias, emprendedoras y comprometidas con el bienestar colectivo.

En esa larga lista de ciudadanos ejemplares, Don Antonio Lee Chairez ocupa hoy un lugar merecido. Su historia demuestra que una sola persona puede influir positivamente en cientos de vidas cuando decide actuar con generosidad, responsabilidad y amor por su comunidad.

Para quienes pertenecemos a Rotary, este reconocimiento tiene un significado especial.

Cada vez que uno de nuestros socios es distinguido por la sociedad, también se reconoce la esencia misma del movimiento rotario. Significa que nuestros ideales siguen vigentes y que el servicio desinteresado continúa siendo un camino capaz de transformar comunidades enteras.

Pero quizá el mayor legado de Don Antonio no sea el reconocimiento recibido, sino el ejemplo que deja a las nuevas generaciones.

En una época donde muchas veces se mide el éxito por la popularidad, el dinero o la fama, él nos demuestra que el prestigio verdadero se construye con años de trabajo honrado, de palabra cumplida y de compromiso permanente con los demás.

Los jóvenes rotarios, los futuros líderes de nuestra comunidad y quienes apenas comienzan su camino de servicio pueden encontrar en Don Antonio una fuente permanente de inspiración. Su vida confirma que nunca pasa de moda la cortesía, la honestidad, la solidaridad y el respeto por las personas. Son valores que fortalecen a las familias, unen a las organizaciones y hacen más grande a una ciudad.

Como Club Rotario de Torreón celebramos con enorme alegría este merecido homenaje. Nos sentimos profundamente orgullosos de contar entre nuestras filas a un hombre cuya trayectoria honra el nombre de Rotary y engrandece nuestra institución. Su ejemplo fortalece el compromiso de todos nosotros para continuar sirviendo con entusiasmo y renovando nuestra vocación de ayudar a quien más lo necesita.

Hoy felicitamos sinceramente a Don Antonio Lee Chairez. El título de Ciudadano Distinguido reconoce una vida de aportaciones a Torreón, pero quienes lo conocemos sabemos que el mayor reconocimiento ya lo había obtenido desde hace muchos años: el respeto, el cariño y la admiración de todos aquellos que hemos tenido la fortuna de trabajar a su lado.

En nombre de todos sus amigos del Club Rotario de Torreón, gracias, Don Antonio, por enseñarnos con su ejemplo que el servicio es el camino más noble hacia la grandeza.

Enhorabuena por este merecido reconocimiento. Torreón lo celebra, Rotary lo aplaude y quienes lo conocemos nos sentimos profundamente honrados de llamarlo compañero y amigo.

UNIDOS PARA HACER EL BIEN… Y GENERAR UN IMPACTO DURADERO

SALUDOS Y SALUD

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