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GDA ANGEL F. MORALES
GDA ANGEL F. MORALES

La afiliación dependiente de las clasificaciones profesionales le da al movimiento la oportunidad de proyectar sus ideas éticas más allá de los confines de su cuadro social, hacia las filas de quienes ejercen todo oficio, profesión u ocupación para servir a la sociedad. Cada uno cumple una función puente entre el idealismo de Rotary y su propia profesión u ocupación. Cada Rotario tiene la responsabilidad de lograr que sus colegas colaboren para lograr que prevalezcan los más elevados criterios de ética en la propia ocupación.

MY ROAD TO ROTARY

VALORA CUANDO RECIBAS ESTOS REGALOS CAROS: 

Vivimos en una época en la que solemos medir el valor de las cosas por su precio. Admiramos los automóviles más costosos, la tecnología más moderna, los relojes de lujo o los grandes regalosmateriales.

Sin embargo, hay tesoros que no pueden comprarse con dinero y cuyo valor aumenta conforme pasa el tiempo.

Por eso, cuando la vida te regale personas con carácter, respeto, lealtad, consideración, honestidad, amor y compañerismo, cuídalas.

Son regalos extraordinarios que se están volviendo cada vez más difíciles de encontrar.

El carácter es lo que sostiene a una persona cuando nadie la observa. Es hacer lo correcto, aunque resultemás difícil. En Rotary, el carácter es la base del liderazgo y del servicio desinteresado.

El respeto nos permite escuchar antes de juzgar, comprender antes de responder y reconocer la dignidad de cada ser humano. Un club rotario donde prevalece el respeto siempre encontrará caminos para resolver sus diferencias y trabajar unido.

La lealtad no consiste en estar presente únicamente en los momentos de éxito, sino en permanecer al lado de los amigos cuando llegan las dificultades. La verdadera amistad rotaria se fortalece precisamente en los tiempos de prueba.

La consideración es esa delicadeza que nos lleva a pensar primero en los demás. Es ofrecer ayuda sin que nos la pidan, reconocer el trabajo ajeno y agradecer los pequeños gestos que muchas veces pasan inadvertidos.

La honestidad es uno de los pilares fundamentales de Rotary. La Prueba Cuádruple nos invita a preguntarnos si lo que pensamos, decimos o hacemos es la verdad. Cuando una persona vive con honestidad, inspira confianza, y la confianza es el cimiento de toda organización que aspira a servir.

El amor, entendido como la voluntad de procurar el bien de los demás, transforma familias, comunidades y clubes. No necesita grandes discursos; semanifiesta en un abrazo, una palabra de aliento, una visita a quien está enfermo o unamano tendida al quemás lo necesita.

Y el compañerismo es el lazo invisible que convierte a un grupo de personas en una verdadera familia. Es lo que hace que un proyecto de servicio deje de ser una obligación para convertirse en una misión compartida.

En Rotary solemos decir que el servicio cambia vidas. Pero ese servicio solo es posible cuando está sostenido por estos valores.

Las obras pueden construirse con cemento y acero; las instituciones perduran gracias al carácter de quienes las integran.

Así que, cuando la vida te regale un amigo leal, un compañero honesto, una persona respetuosa o alguien que te quiera sinceramente, atesóralo. Esos regalos no se compran en ninguna tienda, no tienen fecha de caducidad y, con el paso de los años, adquieren un valor incalculable.

Porque al final de la vida, no recordaremos las cosas que poseímos, sino a las personas que caminaron a nuestro lado con integridad, afecto y generosidad.

Ese es el verdadero patrimonio de un rotario. Y ese es el legado que vale la pena dejar a las nuevas generaciones.

Queridos amigos rotarios, hagamos que estos valores no se queden solamente en nuestros discursos o en los principios escritos en nuestros manuales. Vivámoslos cada día, en nuestros hogares, en nuestros negocios, en nuestras profesiones y en nuestras comunidades. Que quienes nos conozcan puedan decir: “Ahí va un rotario; es una persona de carácter, de palabra, honesta, leal y respetuosa”. Ese será el mejor servicio que podremos prestar al mundo y la mejor manera de honrar el ideal de Rotary: Dar de Sí Antes de Pensar en Sí.

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80 AÑOS DE LA FERIA DE TORREÓN: UNA HISTORIA QUE NACIÓ PARA SERVIR 

Ochenta años representan toda una vida para una institución. Son ocho décadas de sueños, trabajo, esfuerzo y compromiso con una comunidad que ha visto crecer una de sus tradiciones más queridas. La Feria de Torreón celebra este año su 80 aniversario, consolidándose como uno de los acontecimientos sociales, culturales y económicosmás importantes del norte de México.

Aunque en 1924 se realizó el Día del Algodón y luego en 1925 la primer Feria del Algodón con el concurso de las Cámaras de Comercio y Agrícola y del Siglo de Torreón, fue hasta años después que el Club Rotario de Torreón se hizo cargo de la organización de la Feria tal como la conocemos hoy en día.

La historia comenzó en 1946, cuando un grupo de visionarios integrantes del Club Rotario de Torreón decidió impulsar un proyecto que promoviera el desarrollo de la Comarca Lagunera y, almismo tiempo, generara recursos para realizar obras de beneficio social.

Aquellos hombres comprendieron que una feria podía convertirse enmuchomás que un lugar de diversión: podía ser un instrumento para transformar vidas.

La Laguna vivía entonces el auge del llamado “oro blanco”, el algodón, que había convertido a la región en una de las principales zonas agrícolas del país. Torreón crecía aceleradamente gracias al trabajo de agricultores, ganaderos, comerciantes e industriales.

En ese ambiente de prosperidad nació la Feria, inspirada en el deseo demostrar la riqueza productiva de la región y fortalecer el sentido de pertenencia entre los laguneros.

Desde sus primeras ediciones, la Feria reunió exposiciones agrícolas, ganaderas, comerciales e industriales que reflejaban la vocación económica de la Comarca. Poco a poco fueron incorporándose espectáculos artísticos, actividades culturales, juegos mecánicos y espacios recreativos para toda la familia, convirtiéndose rápidamente en la gran fiesta anual de Torreón.

Con el paso de los años, la Feria ha evolucionado al ritmo de la ciudad. Ha cambiado de instalaciones, ha modernizado sus servicios, ha recibido a miles de expositores y millones de visitantes, pero nunca ha perdido la esencia que inspiró a sus fundadores: servir a la comunidad.

La Feria ha sido escenario de momentos inolvidables para varias generaciones. ¿Quién no recuerda la emoción del primer paseo en los juegos mecánicos? ¿La fotografía familiar frente a la Ruleta? ¿Los conciertos en el Teatro del Pueblo? ¿Las exposiciones ganaderas que mostraban lo mejor del campo lagunero? Cada familia conserva algún recuerdo ligado a este espacio que forma parte del patrimonio sentimental de Torreón.

Sin embargo, existe una faceta que muchas veces permanece fuera de los reflectores. La Feria nació con un profundo sentido social. Gracias al trabajo voluntario de cientos de socios del Club Rotario de Torreón, durante ocho décadas los recursos obtenidos han permitido apoyar hospitales, instituciones educativas, campañas de salud, programas asistenciales, becas para estudiantes, cuerpos de emergencia y numerosas organizaciones que trabajan por el bienestar de la comunidad.

Ese espíritu de servicio ha distinguido siempre a la Feria. Mientras miles de personas disfrutan de los espectáculos y las atracciones, detrás existe un ejército de voluntarios que dedica tiempo, talento y esfuerzo para que todo funcione correctamente. Su recompensa no es el reconocimiento público, sino la satisfacción de contribuir al desarrollo de su ciudad.

La Feria también ha sido un importante motor económico. Cada edición impulsa el turismo regional, fortalece el comercio, genera miles de empleos temporales y brinda oportunidades a pequeños y grandes empresarios. Restaurantes, hoteles, transportistas, artesanos, productores y comerciantes encuentran en ella un espacio para crecer y proyectar sus productos.

Durante estos ochenta años, los escenarios de la Feria han recibido a destacados artistas nacionales e internacionales, grupos musicales, compañías teatrales, deportistas y conferencistas. Asimismo, ha sido un escaparate para el talento regional y un punto de encuentro donde convergen tradición, cultura e innovación.

La celebración de este aniversario también invita a reconocer a quienes han escrito esta historia: los fundadores, los presidentes del Comité Organizador de la Feria, los directivos, los trabajadores, patrocinadores, autoridades y, especialmente, los cientos de rotarios que generación tras generación han mantenido vivo este proyecto con un espíritu de servicio ejemplar.

Gracias a ellos, la Feria ha logrado superar cambios económicos, transformaciones sociales e incluso momentos difíciles, adaptándose siempre a las nuevas necesidades sin perder su identidad.

Hoy, cuando la Feria de Torreón cumple 80 años, no sólo celebramos una institución.

Celebramos la historia de miles de familias laguneras que han encontrado en este recinto un lugar para convivir, divertirse y fortalecer sus lazos. Celebramos también el ejemplo de una comunidad que entendió que el éxito de una feria no semide únicamente por el número de visitantes, sino por el impacto positivo que genera en la sociedad.

El futuro plantea nuevos retos, pero también grandes oportunidades. La Feria deberá seguir modernizándose, incorporando nuevas tecnologías, promoviendo la sustentabilidad y ofreciendo espacios cada vezmás atractivos para las nuevas generaciones. Sin embargo, su mayor fortaleza seguirá siendo lamisma que la vio nacer hace ocho décadas: el compromiso de servir.

Porque la Feria deTorreón no es solamente un recinto ferial. Es parte de la memoria colectiva de la Comarca Lagunera, un símbolo de identidad regional y un legado construido pormiles de personas que hicieron del trabajo, la solidaridad y el servicio una tradición que hoy, orgullosamente, cumple 80 años.

Es justo recordar a quienes ya partieron y cuya huella permanece imborrable: Víctor Mayagoitia Fermán, Leopoldo García Flores, Carlos de la Cueva, Jesús Manuel Martínez Adriano, Ignacio Balcázar Ruiz, Pollen Callau Gené, Raymundo Calvillo Armendáriz, Félix López Amor, Francisco José Madero González y Julio Villalobos Márquez. Todos ellos entregaron parte de su vida a fortalecer esta noble institución, convencidos de que servir a la comunidad era la mejor manera de agradecer lo que Torreón les había brindado.

Nuestro reconocimiento también para quienes han sido ejemplo de compromiso y entrega: Luis Carlos Reyes García, Santiago Vera Hernández, Gustavo Díaz de León, Carlos González Barrera, Francisco Ovejero Sánchez, Gabriel de León Alanís,Manuel García Cigarroa, Rogelio SadaMeléndez, Francisco Von Bertrab Peters, Celso Reyes García,Moisés Méndez Fierro, Guillermo Milán Montenegro, Francisco Von Bertrab Espinosa, Ignacio Méndez Lastra, Ángel Morales Morales y muchos otros rotarios que se me escapan de mi memoria.

Cada uno, desde distintas responsabilidades y épocas, aportó su experiencia, liderazgo y entusiasmo para consolidar una Feria que hoy constituye uno de los mayores orgullos de la Comarca Lagunera. Algunos encabezaron patronatos, otros dirigieron comités, gestionaron recursos, coordinaron eventos o enfrentaron los retos propios de cada edición.

Todos compartieron un mismo ideal: trabajar sin protagonismos para construir una institución al servicio de la sociedad.

A ellos se suman cientos de rotarios, esposas rotarias, familias, colaboradores y voluntarios cuyos nombres quizá no aparezcan escritos en la historia, pero cuyo esfuerzo también hizo posible que, generación tras generación, la Feria de Torreón continuara creciendo.

Los aniversarios no sólo sirven para mirar el pasado, sino para agradecer.

UNIDOS PARA HACER EL BIEN… Y GENERAR UN IMPACTO DURADERO

SALUDOS Y SALUD

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