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GDA ANGEL F. MORALES
GDA ANGEL F. MORALES

La Navidad es un día de práctica. La gente pone en práctica los mejores principios que han aprendido, los mejores que se conocen. La gente aporta más de lo que espera recibir. Si elfuturo de Rotary des tan notable como su pasado y si Rotary sigue fiela su más elevados ideales, entonces todos los días serán Navidad.

THE ROTARIAN, DICIEMBRE DE 1915

“SÉ CÓMO EL ÁRBOL: CAMBIA TUS HOJAS, PERO NUNCA PIERDAS TUS RAÍCES”

Los árboles nos ofrecen una de las más hermosas lecciones de la naturaleza. Con el paso de las estaciones cambian de aspecto: en otoño dejan caer sus hojas, en invierno parecen desnudos y vulnerables, pero cuando llega la primavera vuelven a cubrirse de vida. Sin embargo, durante todo ese proceso, sus raíces permanecen firmes, profundas e inalterables. Esa imagen nos recuerda que el verdadero valor de un ser vivo no está en lo que muestra al exterior, sino en la fortaleza de aquello que lo sostiene.

Ese pensamiento puede aplicarse perfectamente a la vida de nosotros como rotarios.

Rotary también vive sus propias estaciones. Cada año cambian los presidentes, se renuevan las mesas directivas, llegan nuevos socios y otros concluyen su camino. Se modifican los programas, evolucionan los proyectos y surgen nuevos desafíos sociales. Como las hojas de un árbol, todo eso cambia continuamente. Es un proceso natural y necesario para mantener viva la organización.

Pero las raíces de Rotary permanecen intactas.

Desde 1905, cuando Paul Harris reunió a un pequeño grupo de amigos en Chicago, la esencia de Rotary no ha cambiado. El ideal de Servicio por Encima de Sí Mismo continúa siendo el alimento que nutre nuestras raíces. La amistad, la integridad, la diversidad, el liderazgo y el servicio siguen siendo los valores que sostienen cada club y cada proyecto, sin importar el país, la cultura o la época.

Un rotario auténtico comprende que los cargos son pasajeros, pero el compromiso permanece. Las presidencias duran un año; el servicio puede durar toda la vida. Los reconocimientos se guardan en una vitrina; las obras realizadas permanecen en el corazón de las comunidades que fueron beneficiadas. Las hojas caen, pero las raíces siguen alimentando al árbol.

También las personas atravesamos inviernos. En ocasiones enfrentamos dificultades familiares, problemas de salud, pérdidas económicas o momentos de desánimo.

Sin embargo, cuando nuestras raíces están profundamente ancladas en los principios rotarios, encontramos la fortaleza para seguir adelante. La amistad sincera de nuestros compañeros, el deseo de servir y la convicción de hacer el bien nos ayudan a florecer nuevamente.

Los clubes rotarios también deben recordar esta enseñanza. Es importante innovar, utilizar nuevas tecnologías, incorporar jóvenes, abrir espacios a nuevas ideas y adaptarse a las necesidades cambiantes de la sociedad. Pero esa renovación nunca debe significar abandonar los principios que han dado prestigio a Rotary durante más de un siglo. Cambiar las hojas no significa cambiar las raíces.

Quizá por eso los grandes árboles inspiran tanto respeto. No son grandes únicamente por la altura de su copa, sino por la profundidad invisible de sus raíces. Del mismo modo, un club rotario no se mide solamente por el número de socios o por la magnitud de sus proyectos, sino por la firmeza con la que vive sus valores y por la huella que deja en las personas.

Que como rotarios aspiremos a parecernos a un árbol fuerte: dispuesto a renovarse cada año, abierto al cambio y al crecimiento, pero siempre fiel a sus raíces. Porque mientras las raíces permanezcan vivas, siempre habrá una nueva primavera para servir, para construir amistad y para seguir transformando vidas.

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NUESTROS HERMANOS DEL CLUB ROTARIO DE NORTH SHORE DE HOUSTON, TX. NOS INVITAN 

En un mundo donde con frecuencia las noticias hablan de diferencias, fronteras y divisiones, existen historias que demuestran que la amistad, la confianza y el deseo de servir pueden unir a personas y comunidades de distintos países. Una de esas historias es la que, desde hace veintiséis años, comparten el Club Rotario de Torreón y el Club Rotario de North Shore, en Houston, Texas.

Lo que comenzó como un acercamiento entre dos clubes rotarios se convirtió, con el paso del tiempo, en una auténtica hermandad. Durante más de un cuarto de siglo, socios de ambas organizaciones han trabajado hombro con hombro bajo el ideal que identifica a Rotary Internacional: Dar de Sí Antes de Pensar en Sí.

Esta relación ha ido mucho más allá de los protocolos o de las visitas de cortesía. Se ha fortalecido gracias a la confianza mutua, al respeto y a la convicción de que los grandes problemas de nuestras comunidades solo pueden resolverse cuando personas de buena voluntad deciden unir esfuerzos.

Fruto de esta amistad han surgido numerosas subvenciones compartidas que han beneficiado a miles de personas. Mediante proyectos financiados con el apoyo de La Fundación Rotaria, ambos clubes han impulsado programas en favor de la salud, la educación, el desarrollo comunitario y el bienestar social, demostrando que la cooperación internacional puede traducirse en resultados concretos para quienes más lo necesitan.

Cada subvención representa mucho más que recursos económicos. Detrás de cada proyecto existen horas de planeación, reuniones, gestiones, viajes, llamadas telefónicas y, sobre todo, una profunda confianza entre dos clubes que han aprendido a trabajar como un solo equipo.

Las comunidades beneficiadas son el verdadero testimonio del éxito de esta alianza.

Allí donde se ha instalado equipo médico, se han apoyado instituciones educativas, se ha fortalecido la infraestructura comunitaria o se ha mejorado la calidad de vida de cientos de familias, permanece la huella de una amistad que ha sabido convertir la buena voluntad en acciones concretas.

Este año, esa historia de colaboración adquiere un significado muy especial.

El próximo 17 de octubre, el Club Rotario de North Shore, en Houston, ha invitado a una delegación del Club Rotario de Torreón para participar en la develación de un monumento conmemorativo que simboliza precisamente esa relación de amistad y servicio que ha unido a ambos clubes durante veintiséis años.

Los monumentos suelen levantarse para recordar hechos históricos o rendir homenaje a personas ilustres. En esta ocasión, el monumento representa algo igualmente valioso: la capacidad de dos comunidades para trabajar juntas, superar distancias geográficas y construir una amistad basada en valores compartidos.

Será una ceremonia llena de significado.

Más allá de descubrir una placa o una escultura, se celebrará una historia de cooperación internacional que ha demostrado que la solidaridad no conoce fronteras.

Para los integrantes del Club Rotario de Torreón, esta invitación constituye un honor y, al mismo tiempo, un reconocimiento al trabajo realizado durante más de dos décadas. También representa un compromiso para continuar fortaleciendo una relación que ha generado beneficios tangibles para nuestras comunidades.

Rotary Internacional nació hace más de ciento veinte años con una visión sencilla pero poderosa: reunir a personas dispuestas a utilizar su experiencia profesional y su liderazgo para servir a los demás. Desde entonces, millones de rotarios en todo el mundo han comprobado que la amistad es una herramienta extraordinaria para transformar la realidad.

La relación entre Torreón y North Shore es un claro ejemplo de ello. Gracias al diálogo permanente, al respeto mutuo y a la confianza construida durante tantos años, ambos clubes han demostrado que las fronteras políticas desaparecen cuando el objetivo común es mejorar la vida de las personas.

La ceremonia del próximo 17 de octubre será, sin duda, un momento para recordar el camino recorrido, agradecer a todos los socios que durante estos veintiséis años hicieron posible esta alianza y renovar el compromiso de seguir trabajando juntos en nuevos proyectos de servicio.

Porque las obras materiales pueden perdurar durante décadas, pero las verdaderas construcciones de Rotary son aquellas que nacen de la amistad, del compañerismo y del servicio desinteresado.

Que este monumento permanezca como un símbolo permanente de que la cooperación entre pueblos es posible cuando existen personas dispuestas a tender puentes de buena voluntad. Y que las futuras generaciones de rotarios, tanto de Torreón como de North Shore, encuentren en él la inspiración para continuar escribiendo una historia que comenzó hace veintiséis años y que, estamos seguros, apenas inicia un nuevo capítulo de servicio compartido.

HACER EL BIEN EN EL MUNDO… Y GENERAR UN IMPACTO DURADERO

SALUDOS Y SALUD

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