EL PESCADOR ES JOVEN.
También es bien parecido.
Una y otra vez tira su red desde la playa al mar.
La recoge luego, pero la red está vacía.
La chica que en ese momento llega es también joven.
Y también es guapa.
Entabla conversación con el muchacho.
Poco después los dos se van juntos.
El pescador no ha pescado nada.
La muchacha sí.
Yo los he visto desde el balcón de mi hotel, y pienso en el perpetuo milagro de la vida y del amor.
También yo he pescado algo: este deshilvanado texto.