Este señor era cazador.Una comadre suya se enteró de que iba a salir de cacería y le pidió: -Compadre:simataustéunvenado ¿meseparaunapierna? Preguntó el sujeto: -¿Y si mato dos? Una linda chica le contó a su amiga: -Anoche mi novio me inquietó. Me dijo que quería ir al más allá.
-Caramba -se consternó la otra-. Con razón te preocupaste.
-Sí-replicó la chica-.Sobre todoporqueme lodijo con lamanos puesta en mi rodilla.
Hay quienes buscan aprovecharse de su prójimo -o prójima- para obtener ventajas indebidas.Un cierto vendedor acostumbraba ir muy temprano todas las mañanas al templo parroquial, y ante la imagen del Señor hacía con índice y pulgar la seña que sehace para aludir a algomuy pequeño.Oraba luego: “Dios mío: ayúdame a encontrar hoy a alguien que sea un poquito más pendejo que yo”.
Recuerdo ahora estos versitos que aprendí en la infancia: “De la suerte nunca esperes / ni dinero ni ventura. / Trabaja, niño, si quieres / ser dueño de una fortuna”.
¡Hasta mañana!...