Ayer llovía sin parar. Dije, impaciente: -¿Dejará de llover? Acotó el viejo: -Siempre ha dejado.
En la tertulia tras la cena relata una ocurrencia de doña Rosa, su mujer: -En el rancho decimos: “Voy a ver al juez”, para no decir: “Voy al baño”. Una mañana Rosa dijo: “Voy a ver al juez”. Volvió al poco rato, y Fico (diminutivo de Pacífico), uno de nuestros nietos más pequeños, le preguntó: “¿Fuiste a ver al juez, güelita?”. “Sí -respondió ella-. Pero no pude decirle nada.
Reímos todos, menos doña Rosa. Masculla con enojo: -Viejo hablador.
Don Abundio figura con índice y pulgar el signo de la cruz, se lo lleva a los labios y jura: -Por ésta.
¡Hasta mañana!...