HISTORIAS DE LA CREACIÓN DEL MUNDO
Ignoro si en aquel tiempo había tiempo.
Todo era nada.
La nada lo era todo.
No diré que el espíritu de Dios flotaba sobre la faz de la tierra, porque entonces no había tierra.
Tampoco había dónde flotara el espíritu de Dios.
Comoquiera, el espíritu de Dios y Dios se las arreglaron para hablar.
El Espíritu le dijo a Dios: -¿Qué te parece si tú me haces a mí y yo te hago a ti? -Me parece bien -respondió el Señor-. Y al paso de dos o tres eternidades a ver qué más hacemos.
¡Hasta mañana!...