¿A cuántas mujeres sedujo el caballero sevillano? A ninguna, ¿Cuántas lo sedujeron a él? Muchas.
Los años han enseñado a Don Juan que el hombre no es el conquistador: es el conquistado. La mujer lo escoge a él, no él a ella.
Esa sabiduría viene solo con la edad. Antes todo es vanidad.
Cuando joven decía el hidalgo en su interior: -Poseí a doña Ana. Poseí a doña Elvira. Poseí a doña Inés.
Ahora dice: -Doña Inés me poseyó. Doña Elvira me poseyó. Me poseyó doña Ana.
En otro tiempo los oficios de Don Juan fueron amar y reñir.
Ahora su único oficio es recordar.
Los recuerdos ponen en sus labios una tenue sonrisa de nostalgia. Es decir una tenue sonrisa de tristeza, ¡Hasta mañana!...