Polvo es el hombre, y siéndolo regresa al polvo, su principio y su retorno.
Éste, señores, es viaje redondo: en polvo empieza el hombre, en polvo queda.
El tiempo es polvo que sepulta todo.
Las cosas que ahora son, las venideras y las que fueron, todas están muertas, y cae polvo de tiempo en sus despojos.
Si hombre y tiempo son polvos de algún lodo, y si todo es de tierra (hasta la Tierra), tengo, pues, mi final bien aprendido: Cuando a mi polvo se le acabe el polvo yo iré dentro de ti, reloj de arena, marcando el polvo en polvo convertido.
¡Hasta mañana!...