Este amigo mío con el que tomo la copa -varias- los martes por la noche se pone filosófico después de tres o cuatro tragos, pero lo filosófico se le olvida después de cinco o seis.
La última vez que nos encontramos en las libaciones para después perdernos en las diva spes nec m gaciones me dijo de repente: -Nec etus.
Tengo olvidados ya los latines que aprendí cunado aún podía aprender, de modo que le dije lisa y llanamente: -No te entiendo.
-Claro -me respondió-. Estás sobrio. Con una copa más habrías recordado que "Nec spes nec metus" significa "Ni esperanza ni temor". De igual manera, sin aguardar recompensa ni temer castigo, confío en llegar a la muerte, y espero que esa buena hermana me traiga un sueño eterno donde no haya ni demonios ni ángeles.
Le digo: -Te estás poniendo filosófico.
Me contesta: -Al rato se me quitará.
¡Hasta mañana!...