Eloy Cavazos es una de las más altas cumbres en el mundo de la tauromaquia. Su figura es legendaria; se le recuerda con admiración y respeto lo mismo en México que en España y los demás países donde hay fiesta de toros. “Torero de puerta grande”, se le llama, pues ha salido a hombros innumerables veces de los cosos donde ha mostrado su valor y su arte.
Desde muy niño sintió la vocación taurina. Recibió la alternativa, es decir se doctoró como torero, cuando tenía apenas 17 años de edad. Eso sucedió el 28 de agosto de 1966, precisamente hoy hace 60 años.
Siento profundo afecto por Eloy Cavazos. Admiro no sólo su trayectoria, sino también su modestia y sencillez, su bonhomía, su extraordinaria calidad humana. Mis viajes de juglar itinerante me han impedido estar en los festejos con que se ha celebrado este aniversario, pero por intermedio del maestro Antonio Quiroga, sapiente y generoso aficionado, le hice llegar al gran torero mi felicitación. Le envío ahora un abrazo envuelto en dos palabras muy taurinas: “¡Enhorabuena!” y “¡Olé!”.
¡Hasta mañana!...