El Señor le comentó al Espíritu:
-Me gustaría conocer a Darwin.
El Espíritu le preguntó:
-¿Por qué?
Respondió:
-Puso la primera pieza de mi rompecabezas.
El Espíritu le hizo notar:
-Durante muchos años los predicadores van a vituperar a Darwin en tu nombre.
Declaró el Señor:
-En mi nombre dirán muchas necedades, pero jamás le pondrán una sola pieza al rompecabezas
¡Hasta mañana!...