Mujeres: presente y futuro, participan abogadas y periodistas en foro del 8M
En el marco de las actividades previas a la conmemoración del 8 de marzo, un grupo de abogadas, periodistas y activistas participó en un diálogo público para reflexionar sobre feminismo, violencia de género y los retos que enfrentan las mujeres en distintos ámbitos profesionales y sociales.
Es importante destacar que se realizó una invitación abierta a otras mujeres del ámbito político y de distintos cargos públicos; sin embargo, por cuestiones de agenda no pudieron asistir.
Durante el encuentro, las participantes compartieron experiencias personales, analizaron expresiones cotidianas del machismo y discutieron la importancia de fortalecer las redes de apoyo para mujeres que enfrentan situaciones de violencia.
La conversación reunió a Martha Alicia Faz Dávila, Rocío "Pili" de Aguinaga Peraza y Érika Sotomayor, además de la activista feminista Ariadne Lamont, así como a las periodistas Norma Ibarra y Socorro Muñoz, coordinadora editorial de El Siglo de Torreón. A lo largo del diálogo, cada una aportó su perspectiva desde su experiencia profesional y personal.
Experiencias personales y machismo cotidiano
La abogada Martha Alicia Faz Dávila relató cómo dentro de su propia familia enfrentó resistencia cuando decidió estudiar Derecho, una carrera que en ese momento era vista como un espacio reservado para hombres.
"Soy la primera abogada en la familia. Ese tema era para hombres. 'Ese trabajo es para hombres y qué vas a hacer ahí', me decían".
Recordó que su decisión implicó salir de casa para buscar oportunidades fuera de Torreón. "Agarré mi maleta y me fui a Saltillo a presentar mi examen de admisión. Lo aprobé y ahí me quedé".
Para Faz Dávila, aunque existen avances en materia de igualdad, el cambio cultural continúa siendo lento. "Creo que todavía hay mucha resistencia social para aceptar que las mujeres podemos tener roles que estaban normalizados para los varones. Si me dices del uno al diez, yo creo que vamos en el tres".
"Yo creo que todas hemos batallado. No hay mujer aquí que no haya vivido algo donde digamos: '¿por qué él primero?, ¿por qué yo no?'".
Al juicio de la abogada Rocío "Pili" de Aguinaga, aunque actualmente existen más espacios institucionales destinados a promover la participación femenina, los cambios culturales no siempre se reflejan en la realidad cotidiana. Señaló que, pese a avances como la existencia de una Secretaría de las Mujeres o incluso la presencia de una presidenta, los indicadores de violencia siguen siendo preocupantes.
'Vamos abriendo camino'
"De mi casa soy la única mujer abogada, pero el día de hoy mis hijas, las dos son abogadas también. Antes para un foro de abogados era nada más abogados, o no ponían abogadas, no somos muchas todavía; sin embargo, nos vamos abriendo el camino para hacerlo colectivo", señaló Erika Sotomayor.
'Te sales y empiezas a trabajar en otro lado'
Tras una intervención médica, su padre intentó persuadirla de abandonar el periodismo por considerarlo una actividad demasiado demandante.
A partir de ese momento, explicó Socorro Muñoz, comenzó a cuestionar dinámicas familiares que antes no había identificado como parte de una cultura machista. En su opinión, los cambios culturales también pasan por modificar esas prácticas cotidianas. "Es en los pequeños detalles, en las microacciones, en donde se debería avanzar".
Cuotas de género y participación política
"Hay que aceptar, ninguna que estamos aquí estaríamos aquí si no hubiera habido cuota de género", expresó Rocío "Pili" de Aguinaga.
Señaló que antes de que la legislación obligara a incluir mujeres en cargos de decisión, el acceso a estos espacios era considerablemente más limitado. En su opinión, la paridad permitió que más mujeres comenzaran a ocupar puestos visibles dentro de las instituciones públicas.
"Para que la gente vea normal que una mujer te diga: señor, eso no se hace, porque hay unos que ni te voltean a ver".
Desde su perspectiva, la implementación de la equidad de género abrió oportunidades que antes simplemente no existían.
"No estaríamos ninguna de nosotras aquí si no se hubiera hecho la equidad de género… gracias a eso hemos logrado lo que tenemos".
Al mismo tiempo, subrayó que el verdadero reto consiste en ejercer esos cargos con responsabilidad.
"Lo importante es hacer un buen trabajo porque esas niñas nos van a ver aquí paradas; que no nos vean porque caímos, que nos vean porque estamos haciendo buena chamba".
También advirtió sobre los riesgos de reducir la participación femenina a una simple formalidad administrativa. "Tener a la mujer para cumplir con la cuota nos denigra absolutamente a todas".
En esa línea, la periodista Norma Ibarra señaló que persisten prejuicios que cuestionan la capacidad de las mujeres para ejercer puestos de liderazgo.
"También se tiene esta idea de que cuando llega una mujer a un puesto importante, detrás hay un hombre guiándola… como si nosotras no tuviéramos esta capacidad".
Sotomayor añadió que otro desafío importante es la relación entre mujeres dentro de espacios laborales y políticos.
"Muchas veces llega una mujer y las otras mujeres te jalan hacia abajo o son las que de alguna manera te meten el pie. Tendríamos que trabajar entre nosotras, porque los hombres sí se cubren y sí se protegen y sí se ayudan en muchas cosas".
Feminismo, organización y activismo
La activista Ariadne Lamont explicó el trabajo que realizan diversas colectivas feministas en la región, dedicadas a acompañar casos de violencia y a impulsar propuestas de política pública.
"El feminismo es una teoría política, filosófica y de derechos humanos… siempre ha sido un movimiento ilustrado y pacifista".
Subrayó que el movimiento no debe limitarse a fechas simbólicas dentro del calendario.
"Estamos en contra de que seamos feministas dos veces al año, el 8 de marzo y el 25 de noviembre… tenemos que ser feministas los 365 días del año".
Lamont también reconoció avances institucionales en la atención a la violencia contra las mujeres, aunque señaló que muchas dependencias trabajan con recursos limitados.
"Es un buen momento para decirle a la autoridad: ¿estás de acuerdo con nuestras demandas? Si quieres ser un gobierno con un rostro humano que atienda las necesidades específicas de las mujeres, dale más recursos".
Presupuesto y políticas públicas
"Pili" de Aguinaga señaló que históricamente estos programas han contado con presupuestos limitados o mal orientados.
"El gobierno daba ese recurso cuando se nos empezó a reconocer… que ese dinero se use única y exclusivamente para defender con abogados a las mujeres que están enfrentando problemas, porque con lo que nos enfrentamos siempre nosotras es que no hay dinero".
Criticó que algunos programas institucionales se concentren en talleres asociados a tareas domésticas.
"Me ofende mucho que el Instituto de la Mujer haga un programa para hacer pasteles".
Desde su perspectiva, esos recursos deberían destinarse prioritariamente a la defensa legal de mujeres que enfrentan violencia.
"Si ese dinero se usara en abogados para defender cada uno de los casos, las cosas cambiarían muchísimo más". Otras participantes señalaron que, en algunos contextos, esos talleres también pueden representar oportunidades económicas para mujeres que buscan independencia financiera.
Redes de apoyo y acompañamiento
Durante el diálogo también se abordaron los retos culturales que enfrentan las mujeres incluso dentro de sus propios círculos sociales.
"A veces el desatino viene de otra mujer, en lugar de que haya acompañamiento", dijo Socorro Muñoz.
Las participantes coincidieron en que estas dinámicas tienen raíces profundas en estructuras sociales históricas que han fomentado la competencia entre mujeres.
También señalaron que muchas situaciones de violencia permanecen ocultas dentro del ámbito familiar, donde a veces se minimizan o se encubren por miedo al qué dirán o por dependencia económica.
Frente a ese panorama, insistieron en la importancia de fortalecer las redes de apoyo y el acompañamiento entre mujeres.
"No nos podemos llamar feministas si no hacemos algo por otra mujer que requiere apoyo", señaló Pili de Aguinaga.
También recordaron que históricamente muchas de estas redes surgieron como formas de protección frente a la violencia.
"Las redes de apoyo empezaron con las mujeres… porque muchas veces no había dónde esconder a una mujer que estaba siendo perseguida o cómo proteger a un niño".
Al final del encuentro, las participantes coincidieron en que uno de los mayores desafíos sigue siendo la sororidad activa frente a situaciones de riesgo.
Hacia el futuro
En el cierre del diálogo, las participantes reflexionaron sobre los retos pendientes para avanzar hacia una mayor igualdad. Coincidieron en que la organización social, el fortalecimiento de las redes de apoyo entre mujeres y la participación femenina en espacios de decisión seguirán siendo elementos clave en los próximos años.
También destacaron la importancia de la educación para promover desde la infancia valores de respeto e igualdad, así como la necesidad de que las instituciones respalden con políticas públicas efectivas el trabajo de las mujeres en cargos de responsabilidad.
"El feminismo va a ser nuestra forma de vivir del futuro, pero es una forma de vivir más pareja, más plural, más respetuosa. Entonces lo que estamos cuidando no es solamente el feminismo, sino la nueva forma en la que vamos a vivir todos por iguales".