Museo Arocena celebra con Toulouse-Lautrec su 20 aniversario. EL SIGLO DE TORREÓN / Enrique Castruita
El Museo Arocena celebra sus primeras dos décadas de vida con la exposición ‘Toulouse-Lautrec. El mundo nocturno de Montmartre’. Albergada en la sala del Anexo Russek, la muestra reúne 115 obras gráficas del artista francés y aborda su interés por los personajes de la noche, las sexoservidoras, el retrato masculino y femenino, y las artes circenses.
Al evento de inauguración, acontecido este miércoles 26 de agosto, acudió Rosa Perales Piqueres, curadora y comisaria de la exposición, quien en entrevista exclusiva compartió que la vigencia de Toulouse-Lautrec radica en su sentido de conexión con la sociedad contemporánea.
“Toulouse-Lautrec es uno de los grandes artistas de la vanguardia de finales del siglo XIX que han conseguido conectar con la sociedad del siglo XXI por dos razones: porque él presenta la vida tal como es y, en segundo lugar, utiliza su obra de arte y su arte para mostrar la vida del mundo moderno. Él es el gran artista que refleja lo que es el mundo moderno. Y, sobre todo, también en tercer lugar, es un artista comprensivo con las transformaciones que se producen a finales del siglo XIX y también con nuestras propias transformaciones que se están produciendo después del covid en el siglo XXI”.

Nacido en Albi, Francia, el 24 de noviembre de 1864, Henri de Toulouse-Lautrec fue un artista pintor, grabador y cartelista que mostró en sus obras la vida nocturna parisina de finales del siglo XIX, la llamada Belle Époque. Los críticos lo enmarcan en el movimiento posimpresionista y también es considerado “el primer artista maldito”, tras su muerte registrada el 9 de septiembre de 1901.
“Ten en cuenta que Toulouse es un artista que vive en un mundo en transformación, un mundo industrializado. Se acababa de realizar en París la Exposición Universal de 1889, que va a transformar no sólo la ciudad de París, sino toda Francia. Va a ser el centro neurálgico a nivel occidente y Toulouse vive esa cotidianidad rompiendo un poco las reglas. Lo primero que hace es romper sus propias reglas; él viene de una familia noble y se vincula a los barrios populares de París”.
Entre estos barrios populares se encontraba Montmartre, donde residían campesinos, obreros y una serie de personas marginadas por las que el artista tuvo una verdadera fascinación. Es de este músculo social del que Toulouse extrajo los temas para representar la cotidianidad de cada uno de los personajes, de manera sencilla y respetuosa, alejándose del voyerismo; Toulouse Lautrec se vinculó con sus personajes de manera emocional y humana.

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El recinto lagunero prepara una celebración especial con la llegada de 'Toulouse-Lautrec. El mundo nocturno de Montmartre'Una exposición de la vida urbana
En ‘Toulouse-Lautrec. El mundo nocturno de Montmartre’, la curaduría plantea los distintos rostros con los que el artista contemplaba la vida urbana.
“La exposición está conformada desde el punto de vista de una visión general, pero por partes, para que cuando el visitante termine de percibirla pueda tener una visión auténtica de lo que era Toulouse-Lautrec. Se ha conformado en varias partes, en las que se destacan los elementos fundamentales de su obra, que son: la ilustración y la cartelería, los seres humanos… ¿Quiénes son esos seres humanos? Sus amigos, la gente de la calle, las prostitutas, las artistas, los personajes de los cabarets”.

La muestra parte de los carteles que solía colocar en las calles de París. Anuncios donde mostró una forma personal, sintética, directa y expresiva de crear. Influenciado por la estampa japonesa, Toulouse-Lautrec desarrolló el tipo de cartel capaz de conectar con ese mundo decimonónico en transformación. Entre el color, la síntesis y el orden, el artista se convirtió en un pionero del formato.
“Realmente es un creador, es un creador del marketing publicitario de la modernidad. Él es un experimentador, hasta tal punto que empieza con las ilustraciones para pequeñas revistas como La Revue Blanche y, posteriormente, ya se inicia en la cartelería”.
También están sus retratos masculinos, donde Toulouse quiso representar a los burgueses en la noche parisina como participantes activos, a menudo grotescos, de un submundo decadente. Mientras que en los retratos femeninos, el artista muestra que para él lo femenino significaba humanidad, verdad sin censura y empatía. En este tenor, aparece la serie Elles, compuesta por litografías de lesbianas y prostitutas en poses sugerentes.

La exposición que celebra los 20 años del Museo Arocena cierra con ‘El Circo’, una serie de 38 piezas donde el artista muestra su vinculación con el mundo circense y que supone el vínculo que cierra su conexión con Montmartre, justo en el periodo previo a su muerte.
“Toulouse-Lautrec era un amante de los caballos. Aunque tuvo muy mala relación con su padre, desde pequeño siempre tuvo un amor a los caballos. De hecho existe la falsa idea de que él cae de un caballo y le produce la discapacidad que ya conocemos, eso no absolutamente cierto, es todo lo contrario. Él tuvo una enfermedad de carácter genético, consanguíneo, porque sus padres eran primos hermanos”.