Museo Arocena recibirá en donación la biblioteca de la poeta Enriqueta Ochoa. EL SIGLO DE TORREÓN / Azul Contreras
El Museo Arocena recibirá oficialmente el próximo 21 de octubre más de dos mil 600 libros que forman parte de la biblioteca personal de la poeta torreonense Enriqueta Ochoa, nacida en 1928 y fallecida en diciembre de 2008.
Estos ejemplares fueron donados por Marianne Toussaint, hija de Ochoa; han sido clasificados y serán dispuestos para su consulta pública.
“En el Museo Arocena estamos muy contentos por el gesto de Marianne Toussaint de elegir esta institución para hacer la donación de la mayor parte del acervo de Enriqueta Ochoa. Y digo la mayor parte porque Toussaint misma nos ha contado que en mudanzas y viajes también se perdió otra parte de sus libros. Pero los que quedaban los ha donado a la biblioteca del Museo Arocena”.
Ruth Castro Parada, subcoordinadora de la biblioteca del museo y encargada de este proyecto, compartió en entrevista que durante meses se ha trabajado en el registro y clasificación de ejemplares, así como la adquisición de nuevos libreros para alojar la colección.
“Sobre todo por la importancia, por un lado, de esta autora nacida en Torreón y que es una de las grandes poetas mexicanas del siglo XX, que tuvo un alcance internacional y del cual todos debemos sentirnos orgullosos. Y por otro lado, a mí como bibliotecaria y lectora, me parece muy interesante porque es como si pudiéramos asomarnos a lo que hay detrás de la poesía y de la literatura que escribió Enriqueta Ochoa, al ver sus libros y todas esas referencias que ella leía”.
A grandes rasgos, la biblioteca de Enriqueta Ochoa está nutrida por ejemplares de literatura tradicional española, literatura latinoamericana y mexicana (en especial de sus contemporáneos y la generación que le antecedió); también hay gran cantidad de folletos, fanzines y plaquettes de poesía de muchos de sus alumnos. Otros de los grandes intereses de la poeta fueron los libros filosóficos, religiosos y esotéricos, temáticas presentes en poemarios como ‘Las urgencias de un dios’ (1950) o ‘El retorno de Electra’ (1978).
“Si alguien ha tenido la oportunidad de leer a profundidad uno de sus libros, sabemos que tuvo un interés muy grande por una búsqueda religiosa amplia que se nota. Además, hay investigaciones literarias que han hablado de ello y que se puede mostrar en estos libros que están en su biblioteca”.

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Para el recibimiento de la biblioteca de Enriqueta Ochoa, el Museo Arocena ha organizado una serie de actividades que tendrán lugar en el recinto del 20 al 27 de octubre, como parte de la nueva Cátedra Enriqueta Ochoa.
En primera instancia, los martes 20 y 27 de octubre, en punto de las 16:30 horas, se llevarán a cabo las sesiones de un círculo de lectura dedicado a la obra de Enriqueta Ochoa y para las cuales se contará con la presencia de la poeta Marianne Toussaint.
El 21 de octubre, a las 18:00 horas, se realizará la inauguración formal de la donación de la biblioteca de Enriqueta Ochoa y de la cátedra. En primera instancia, se cortará un listón en la biblioteca del Museo Arocena. Y posteriormente se realizará un conversatorio en la Casa Histórica Arocena, sobre los distintos aspectos de la vida y obra de Ochoa, y donde participarán Marianne Toussaint, el escritor Vicente Alfonso y la propia Ruth Castro.
Finalmente, los días 22 y 23 de octubre, de 17:00 a 19:00 horas, en la biblioteca del Museo Arocena, tendrá lugar un taller de poesía impartido por Marianne Toussaint.
El registro para las distintas actividades de la Cátedra Enriqueta Ochoa puede hacerse a través del teléfono (871) 7 12 02 33 ext. 105, al WhatsApp 871 797 8580, el correo electrónico info@museoarocena y las redes sociales del museo.
Sobre la Cátedra Enriqueta Ochoa, el Museo Arocena tiene planeado traer periódicamente a Torreón a autores que puedan impartir talleres y charlas literarias.
“Es tener oportunidad de homenajearla, de hacerle los honores. Muchas autoras latinoamericanas del siglo XX que trataron por primera vez temas que se consideraban tabúes o no aptos, sufrieron rechazo tanto en sus ciudades como en el público. Tuvieron que pasar incluso hasta décadas para que otras escritoras, editores, etcétera, volvieran a valorar esa obra, ponerla en su lugar e integrarla en la historia de la literatura. Entonces, en este caso, me siento contenta y aquí todos estamos muy contentos de poner ese granito de arena, como alguien que vuelve a poner en valor su obra”.