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Música en un suspiro

ENRIQUE VIII

MIGUEL ÁNGEL GARCÍA

Voy a permitirme mencionar un nombre y esperar a ver qué es lo que viene primero a su cabeza: Enrique VIII. Seguramente algunos de ustedes, estudiosos de la historia, pensaron en cómo su padre Enrique VII pone fin a la Guerra de las 2 Rosas, iniciando así la Dinastía de los Tudor en Inglaterra. Su emblema incluía las dos rosas en conflicto: la roja de la casa Lancaster y la blanca de los York.

Así, Enrique VIII tendría ya una Inglaterra unificada. Alguien más pudiera pensar en que él fue el padre de la vanidosa, pragmática y siempre virgen e inteligente Reina Isabel.

Pero quizá la idea más famosa y recurrente fue la de sus 6 esposas: Catalina de Aragón, Ana Bolena, Jane Seymour, Anne de Cleves, Catherine Howard y Catherine Parr. Para recordar sus trágicos finales sólo hay que aprender esta canción: divorced, beheaded, died / divorced, beheaded, survived…, separada, decapitada, muerta / separada, decapitada, sobreviviente. Tales fueron los finales de sus 6 mujeres. Pero la razón de hablar de Enrique VIII en este Suspiro Musical no obedece a nada de lo anterior.

Enrique VIII fue un típico hombre del renacimiento: hablaba 7 idiomas: inglés, francés, alemán, español, italiano, latín y griego.

Profundo conocedor de la filosofía y la literatura clásica fue un gran prosista y poeta. Era un consumado atleta diestro espadachín, arquero y estratega militar. Pero su verdadera pasión…, fue la música.

Enrique VIII era un cantante e instrumentista respetado. Disfrutaba de un séquito de más de 100 músicos y compositores perfectamente organizados a su disposición. Este ambiente rápidamente atrajo a muchos de los mejores músicos de Europa.

Tal era el gusto y pasión del rey que siempre había música en su castillo. Pero lo que más llama la atención es que su virtud mayor era la composición.

Enrique VIII compuso durante toda su vida, lo que nos permite ver su estilo y sobre todo su sensibilidad desde la niñez hasta la madurez. Aunque mucha de su obra se ha perdido, hoy puede encontrarse un vasto repertorio de canciones en la Biblioteca británica.

Una de sus composiciones más famosas fue “Pastime with Good Company”, escrita en 1509 justo después de su coronación.

Esta canción también es conocida actualmente como “King Henry’s Madrigal”. Sin embargo, quizá la canción más famosa no sólo de Enrique VIII, sino también de Inglaterra es Greensleeves escrita para su amante y futura reina consorte Ana Bolena. El caso era que Ana Bolena no permitía ser seducida por el rey, y este aprovecha su talento para declarar su amor a través de la música: “Ay amor mío, has sido injusta conmigo en desecharme tan descortésmente, yo te he amado por tanto y por mucho tiempo deleitándome en tu compañía. Mangas Verdes era toda mi alegría, Mangas Verdes era mi deleite, Mangas Verdes era mi corazón de oro, y nadie más que mi señora. Tus votos has quebrantado como a mi corazón ay, ¿por qué me cautivas tanto?, ahora permanezco lejos de tu mundo, pero mi corazón sigue y seguirá siendo tu prisionero”. Mmmmm, pues tenga mucho cuidado si alguien le habla de esta manera, pues puede perder la cabeza…, literalmente…, en un suspiro.

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