Do, re, mi, fa ,sol, la, si… ¿Por qué las notas musicales se llaman así?
Antiguamente la escritura musical se hacía con signos llamados neumas, los cuales estaban basados en la modulación de la voz.4 eran los neumas básicos, a saber, Punctum: movimientos descendentes, Virga: Movimiento ascendente, Podatus: este era una combinación de Punctum y virga, es decir, movimiento grave agudo. Y finalmente, Clivis que indicaba un movimiento "alto-bajo".
Hay que añadir que esta nomenclatura musical no permitía registrar ni el tempo ni el ritmo, condición que hacía imposible el registro de la música, por lo que aún se dependía en buena medida de la memoria. En síntesis, para "leer" los neumas, había que escuchar y memorizar previamente la obra en cuestión. La música seguía siendo transmitida de "boca en boca" cambiando como era de esperarse por el efecto del teléfono descompuesto.
En algún momento he pensado que este era un escenario caótico, sin embargo, yo creo que no lo era, pues quizá se pensaba que la naturaleza de la música era como el agua que corre y que es difícil de mantenerla o conservarla. Es en este contexto que llega el monje benedictino Guido D'Arezzo. Nacido cerca de París hacia el año 995, se ordena monje en el monasterio de Saint Maur des Fosses.
Siendo muy estrictos, Guido d'Arezzo fue quien realizó la gran síntesis y perfeccionamiento de muchos intentos por escribir la música. Sin embargo, si piensas que esto fue bien recibido por el gremio de los músicos, te equivocas. Como cualquier ser creativo que irrumpe en la tradición de cualquier ámbito, fue rechazado y criticado en muchas ocasiones. Así, es enviado a la Abadía de Pomposa cerca de Ferrara. Volverá a ser un inquilino incómodo y será expulsado de nueva cuenta, para ser enviado a ahora, al Monasterio de Arezzo en la Toscana hacia el año 1033.
Guido d'Arezzo creo el tetragama, precursor del actual pentagrama y un sistema nemotécnico llamado "La mano guidoniana que era un apoyo para los músicos a la hora de leer a primera vista. Pero hasta ese momento, las notas no tenían nombre, así que optó por tomar un himno que estaba muy de moda para las vísperas de San Juan Bautista atribuido a Pablo el Diácono. Casualmente cada una de las frases del himno iniciaba con una nota superior a la anterior. Leeré el himno haciendo especial énfasis en las primeras letras para que saquen de ahí ustedes, como hizo Guido, los nombres de las notas:
Ut queant laxis,
Resonare fibbris,
Mira gestorum,
Fámuli tuorum,
Solve polluti,
Labii reatum,
Sancte Ioannes.
Una posible traducción del himno sería:
"Para que nuestra fibras bucales puedan cantar las maravillas de tus hechos, San Juan.
Antiguamente y por cierto en francés la nota Do se dice Ut, como lo señala el inicio del himno. En el caso de la nota Si, es hasta el siglo XVI cuando Anselmo de Flandes une las iniciales de Sancte Ionannes para lograr llamar a la última de las 7 notas que componen nuestro actual sistema de escritura musical. Gracias Guido d'Arezzo por hacer la mitad del trabajo, pues la música no es sinónimo de notas. Las notas tendrán vida sólo cuando las hagamos pasar por un corazón sensible que desee hablar con el creador. Por ello decía San Agustín: "Quien canta es como si orara dos veces"… en un suspiro.