Digamos que la denominada Tierra Caliente comprende diversos municipios vecinos de los estados de Guerrero, Michoacán y Estado de México.
Siendo niño, y de origen muy humilde, a Juan Reinoso le es prohibido terminantemente dedicarse a la música, pues según su padre, ésta no sería una actividad que le pudiera generar una condición de vida estable.
Así las cosas, un amigo de él se robó un violín y ambos comenzaron a estudiar. A los 6 años comienza a estudiar propiamente el violín con el maestro Isaías Salmerón quien le da las bases técnicas del instrumento. En muy poco tiempo el violín fue para Juan Reynoso parte de él a tal grado que su destreza alcanzada hizo que el poeta Víctor Guzmán Negrete lo bautizara como "El Paganini de Tierra Caliente". De hecho, era muy complicado acompañarle pues la velocidad y complejidad con la que improvisaba demandaba mucha destreza de sus músicos.
En sus inicios, su ensamble estaba compuesto por 2 violines, jarana y tamborita, pero ya al final de su vida solía hacerse acompañar por 2 guitarras y tamborita. Dicho de esta manera no generaría quizá mucho asombro, pero el escuchar sus cuerdas dobles hacen siempre pensar en al menos 2 violines cuando en realidad es sólo uno. Por ello decían que no tocaba el violín, sino que lo incendiaba, sin embargo, ello no impedía que pudiera proyectar pasajes tiernos, dulces y expresivos. Hubo un momento en que llegaron equipos de sonido y conjuntos de música amenizando fiestas y celebraciones en los poblados de la región, sin embargo, Juan Reynoso siempre perseveró en su estilo y estructura musical. A pesar del peso de la tecnología e influencia en las nuevas generaciones, hasta su muerte en 2007, la música de Juan Reynoso fue valorada como ninguna otra de su estilo. Impartió clases de violín en EEUU y en 1997, el Departamento de Culturas Populares lo postuló y ganó el Premio Nacional de Artes y Tradiciones Populares.
Al morir a los 95 años Reynoso partió con un sinnúmero de coplas, adornos y floreos del violín nunca antes vistos y que le dieron identidad la música tradicional de Tierra Caliente". Don Juan Reynoso describió toda su vida en uno de sus sones: "Soy toro sin caporal, que paseo por donde quiera, no estoy impuesto al corral y el que me quiera torear, que se afiance bien la cuera…" Al final de su vida argumentó: "Sin música, no habría vida en el mundo"… en un Suspiro.