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Neoliberalismo no, ¿qué sigue?

ROGELIO MONTEMAYOR SEGUY

Segunda parte

El malestar ante lo que se identifica como neoliberalismo es casi generalizado. En mi anterior artículo, afirmé que la crítica a este paradigma económico siendo válida no es suficiente para poder construir políticas diferentes que generen mejores resultados de las acciones orientadas a promover el desarrollo del país. Es necesario entender las causas por la que los beneficios de dicho paradigma no fueron los esperados,

La experiencia de los éxitos y fracasos del paquete de políticas del periodo neoliberal nos dejan lecciones que deberíamos atender si buscamos que la economía nacional logre más crecimiento económico, mayor generación de empleos formales y mejor remunerados, más reducción de la pobreza en forma sostenible y menos desigualdad económica. Las resumo en:

1) El mercado no lo puede todo. Su funcionamiento es necesario, mas debe haber competencia.

2) Hay tareas donde el mercado no produce buenos resultados, en especial, en educación, salud, seguridad social, seguridad pública, entre otros.

3) El Estado tampoco lo puede todo. Debe sí, tener la capacidad legal, técnica y financiera para regular los mercados y combatir conductas monopólicas, evitar riesgos para la sociedad y para el medio ambiente. No obstante, regular no implica hacer por sí mismo las actividades que busca regular. También debe tener las capacidades necesarias para proveer bienes públicos necesarios para que todos los gobernados puedan aportar su esfuerzo a la tarea común de crear mejores condiciones de vida para todos. Bienes públicos tales como infraestructura, educación, salud, seguridad social, seguridad pública, defensa, justicia, por mencionar algunos.

4) También hay tareas en las que el gobierno no produce buenos resultados, como, por ejemplo, centralizando en el nivel federal tareas que por su naturaleza pueden ser mejor llevadas a cabo por los niveles inferiores de gobierno, o suplantando al sector privado en tareas más propias de este grupo.

5) Finalmente, los ciudadanos deben tener la capacidad para frenar abusos del poder tanto del público como del privado. Ello requiere transparencia y empoderar a los ciudadanos para llamar a cuentas a quien abuse del poder.

E infería la luz de dicho análisis, que el esquema de políticas públicas de la 4T no es el camino por seguir para corregir las fallas del neoliberalismo. Lo que la 4T ha hecho: centralizar el poder público en él o la presidente de la república, dotándolo de amplísimo poder sobre los otros poderes (legislativo y el judicial), sobre los poderes estatales; eliminarlos contrapesos necesarios para combatir la impunidad, los monopolios; haber limitado múltiples derechos ciudadanos (a la información, a la presunción de inocencia, al amparo etc.); sustituir con militares y monopolios públicos la presencia de los privados en múltiples sectores de actividad económica, todo esto, no obstante los cuantiosos recursos destinados a los llamados programas sociales, fracasará en proveer a la mayoría de los mexicanos de mejores niveles de bienestar. Solo quienes detentan poder monopólico o están cerca del poder político saldrán aún más beneficiados.

Concluí en mi artículo anterior que requerimos un nuevo paradigma, que implique un mejor balance entre gobierno, mercado y sociedad. Un nuevo paradigma cuyos objetivos a alcanzar sean: Libertad y Justicia.

¿LIBERTAD, PARA QUÉ?

Ser libre para ejercer los derechos que consagra la Constitución en nuestro país, como acceso a la alimentación, a la educación, a la salud, a la seguridad social, a un empleo digno, a autoemplearse en forma productiva, al agua, a la vivienda, a un medio ambiente sano, de asociarse y expresarse, a la presunción de inocencia, de audiencia, de debido proceso, a no ser molestado por la autoridad sin debida fundamentación y motivación.

Solo se puede ser libre cuando el individuo tiene la capacidad para ejercer sus derechos. Si no tienes una fuente de ingresos suficiente y debes depender de las dádivas del gobierno no eres verdaderamente libre, ni puede haber democracia.Si el poder público o el privado abusan de una persona y esta poco puede hacer ante esos abusos, tampoco eres realmente libre.

¿JUSTICIA, PARA QUÉ?

El desarrollo, para ser sostenible, exige la colaboración de todos en las tareas necesarias para superar los retos del presente. Y esta colaboración solo es posible cuando hay igualdad ante la ley, cuando hay cero impunidad, y cuando son erradicadas las desigualdades económicas producto de acciones ilegales, privilegios indebidos o corrupción.

¿Qué hacer para tener un desarrollo con libertad y equidad?

La experiencia, reitero, nos muestra una realidad: ningún extremo del espectro ideológico será la solución a la pobreza y la desigualdad. La fe ciega en el mercado no funciona para lograr un desarrollo dinámico e incluyente; tampoco la fe ciega en que el Gobierno resolverá nuestros problemas.

Debemos construir un nuevo equilibrio entre Gobierno, mercado y sociedad.

Este nuevo equilibrio implica fortalecer al Gobierno, como el gran equilibrador social,rector y promotor del desarrollo. Fortalecer al Gobierno significa:

Construir un nuevo balance entre los tres poderes, en los distintos niveles de gobierno, para que ninguno se pueda imponer sobre los demás, y todos queden sujetos ala ley.

Construir un nuevo federalismo, que redefina la distribución de poder entre niveles de gobierno, acercando al ciudadano las decisiones sobre las principales responsabilidades y servicios públicos para mejorar su calidad; y dejando a la federación aquellas que pueden realizarse mejor a ese nivel. Urge revertir el centralismo perverso a que hemos llegado y aprovechar plenamente el potencial de desarrollo que existe a nivel local.

Poner en práctica una reforma fiscal integral y a fondo, que:

• Incluya un nuevo pacto fiscal que dote a cada poder y nivel de gobierno con los recursos necesarios para cumplir las responsabilidades que la ley les asigne y en conjunto proveer los bienes y servicios públicos (infraestructura, educación, salud y seguridad social universal, seguridad pública, procuración e impartición de justicia, estado de derecho sólido y confiable, entre otros) para que la economía crezca a tasas razonables y se generen las oportunidades de ingresos suficientes para erradicar la pobreza en un plazo aceptable.

• Que distribuya con equidad la carga impositiva y contribuya a reducir las desigualdades actuales.

• Que contemple el financiamiento para la universalización de los servicios de educación, salud, y seguridad social y haga sostenible el sistema pensionario.

Fortalecer la capacidad del gobierno para regular los mercados y evitar abusos de poder de mercado de cualquier actor, fortaleciendo la autonomía, recursos y capacidades técnicas de las instituciones responsables de estas tareas.

El nuevo equilibrio requiere, a la par de un gobierno fuerte, también promover mercados más competitivos, innovadores, creadores de riqueza susceptible de ser distribuida más equitativamente y regulados de manera eficiente para evitar abusos de poder de mercado.

Mercados competitivos requieren:

•Infraestructura de calidad que acreciente la competitividad de las empresas en los mercados interno y externo (carreteras, puertos, comunicaciones a costos competitivos, tierra industrial con infraestructura de calidad, sistemas públicos de movilidad eficiente, entre otras condiciones).

•Inversión pública y privada en desarrollo tecnológico e investigación científica.

•Financiamiento de calidad accesible para todos.

•Respeto a la propiedad intelectual y facilidad de acceso al registro de patentes.

•Estado de derecho.

•Seguridad pública.

Finalmente, el nuevo equilibrio requiere ciudadanía fuerte. Ello implica dotar a los ciudadanos de los instrumentos legales necesarios para:

•Evaluar el funcionamiento de los gobiernos y frenar abusos de estos y de las grandes

empresas, como también de sus acciones cuando son ilegales.

•Obligar al gobierno en sus distintos órdenes a resolver los asuntos que le plantean los ciudadanos.

•Obtener acceso a información de las acciones y decisiones públicas, limitando la discrecionalidad de los funcionarios para negar dicho acceso.

A manera de conclusión puede afirmarse que lograr un desarrollo dinámico, incluyente y sostenido, conducido por una senda de mayor libertad y justicia, solo será posible en un nuevo orden en el que el Gobierno derive su fortaleza, primero, de un equilibrio real entre poderes y de un pacto fiscal renovado, que nos aleje del centralismo actual, enormemente disfuncional y costoso, de manera que se aproveche plenamente el potencial de desarrollo de cada comunidad y región del país; segundo, de un nuevo sistema fiscal, que distribuya las cargas impositivas con equidad, reduzca las desigualdades existentes y que provea de los recursos de acuerdo con las responsabilidades que asignen las leyes a cada nivel de gobierno; tercero, de su capacidad para regular los mercados y evitar abusos de conductas monopólicas; cuarto, de un alto grado de transparencia y rendición de cuentas, así como de un compromiso serio por combatir la corrupción e impunidad.

Solo con un Gobierno así robustecido, y la presencia de mercados competitivos, innovadores, generadores de riqueza y de oportunidades de ingreso digno para todos, y una ciudadanía empoderada con los instrumentos legales necesarios para evaluar, vigilar y evitar abusos, tanto del gobierno y de los propios mercados, solo así, podremos lograr un desarrollo dinámico, incluyente, que nos lleve por la senda de mayor libertad y justicia.

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