Luego del lamentable deceso de Román Alberto Cepeda González el pasado viernes 5 de junio, alcalde en funciones de Torreón, se tuvo que abrir el natural proceso de sucesión.
Tal como lo marca la ley en Coahuila ante la ausencia definitiva del alcalde, asume como encargado de despacho el primer regidor, para evitar que la administración del municipio quede paralizada. De tal suerte, asumió José Luis Cuerda la función respectiva.
El marco normativo indica que si la ausencia del edil es durante el primer año de gestión, se tiene que convocar elecciones para elegir popularmente a quien termine el periodo. El segundo supuesto que es el que se ocupa, si la falta definitiva se presenta cuando faltan menos de dos años para terminar el periodo, en el congreso local quien elegirá al sustituto a propuesta del partido político que postuló al alcalde desaparecido.
En tal suerte, es justo el Partido Revolucionario Institucional quien tiene la facultad entonces la institución que debe pronunciarse y ya el proceso está destapado. Las "fuerzas" del priismo ya se han pronunciado: el ingeniero Miguel Ángel Riquelme Solís será la persona que termine el segundo periodo para el que fue electo el finado Cepeda González.
Naturalmente varios nombres se manejaron luego que se conoció que Román ya no estaba más. Su deceso ocurrió dos días antes de que se celebraran los comicios donde se tenían que renovar los 25 diputados que componen el poder legislativo estatal: 16 de mayoría y 9 de representación popular (plurinominales)
En tal escenario, Coahuila tiene 16 distritos de mayoría, cuatro tocan la mancha urbana de Torreón: Verónica Martínez, Hugo Dávila, Felipe González y Ximena Villarreal.
Al ser todos claros ganadores, cuentan cada uno de ellos cuenta con el bono político que les da haber salido airosos en sus respectivos distritos -al igual que los 12 restantes en todo Coahuila-
Sin embargo, la real posición dentro del espectro político de los 4 diputados electos es individual. Cada uno tiene su peso específico: la joven Ximena Villarreal, actualmente regidora del ayuntamiento de Torreón está naciendo en su carrera pública. Con preparación académica basta, hija de un político con largo recorrido, los astros parecen alineados para tener un fructífero futuro en el campo, pero evidentemente ella no estaba en la carrera.
Felipe González, actual diputado y quien repetirá, está más armado y cuenta con buena imagen. Su circunstancia es que se le conocía como un posible delfín del extinto Cepeda González para sucederlo. Por lo que tampoco podía ser posibilidad real, ya que siempre fue conocida la distancia política entre el difunto alcalde y el gobernador Manolo Jiménez Salinas.
Hugo Dávila aspira a ser candidato a la alcaldía el próximo año, antes de ser candidato este año a diputado era el responsable del programa insignia del actual gobierno estatal: Mejora, lo que sin duda le da proyección. Quizá la evaluación que se hizo dentro de su carrera en años anteriores lo apartó de ser considerado en realidad para ser propuesto como presidente municipal en esta ocasión.
Siguiendo dentro de los diputados electos, Verónica Martínez tiene otra posición. Aunque también joven, tiene un largo recorrido en el legislativo y carrera política prolífica. Actual diputada federal, ha sido ya legisladora local y senadora de la república. Con vida partidista relevante, ella sí pudo ser considerada, pero no le tocó.
Sonó la baraja de magistrado presidente Miguel Mery Ayup, quien sueña con presidir su ciudad y en el pasado se quedó en el camino cuando compitió por la alcaldía en 2017. Había capotado temporal con éxito en la época de fue Secretario del Ayuntamiento en la época el presidente era Eduardo Olmos, tiempos azarosos en la historia de Torreón. Su talento y prestigió le permitió llegar al poder judicial hasta lo más alto, pero claramente sigue suspirando para encabezar Torreón, por eso se mencionaba su nombre.
En el caso del actual Secretario del Ayuntamiento, el exalcalde Eduardo Olmos, aparecía como una opción para terminar el periodo luego que desde el inicio del presente año se incorporó a la administración. Su paso por la alcaldía no fue el mejor recordado.
Al final el designado fue el exgobernador Riquelme. También exalcalde torreonense. No deja de sorprender que el ingeniero haya aceptado el reto de tomar las riendas del municipio. Respetando la memoria del extinto alcalde Cepeda, era evidente que la marcha del municipio hacia agua por diferentes áreas: quizá el suministro de agua potable, y en general indicios de prácticas oscuras dentro de la administración por la natural ausencia por motivos de salud de Román, por ello se requería alguien con capacidad. Riquelme Solís tiene credenciales sobradas, no queda duda. Lo interesante es qué motivo al gobernador Manolo Jiménez decantarse por el más alto perfil.
Ni duda queda que habrá movimientos dentro del municipio de Torreón lo que queda del actual periodo, mucho oficio político y carácter tiene el futuro alcalde sustituto. El tema será para el 2027, con posibilidad real de reelección, Miguel podría buscar un nuevo periodo.
Faltan las circunstancias que habrán de presentarse el año entrante, y sobre todo lo que en su momento apunte el titular del ejecutivo de Coahuila.
Lo que es una realidad luego de tratar de hacer un recuento de las circunstancias presentadas y todos los escenarios políticos reales e imaginarios que de ella deriven, es una buena noticia el regreso de Riquelme.