No son solo las vacunas: en EU crece el rechazo a cuidados básicos en recién nacidos
En hospitales de Estados Unidos, una práctica médica considerada básica durante décadas comienza a generar preocupación: cada vez más padres están rechazando tratamientos esenciales para sus recién nacidos, como la inyección de vitamina K, clave para prevenir hemorragias potencialmente mortales.
El fenómeno, que antes era poco común, ha encendido las alertas entre pediatras y especialistas, quienes advierten que la desconfianza hacia la medicina y la desinformación están impactando directamente en la salud de los bebés.

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Demandas contra fabricantes han causado su retirada en Estados Unidos pese a esfuerzos por mantenerlosA continuación, esto es lo que se sabe sobre esta creciente tendencia:
Una práctica médica que comienza a ser rechazadaMédicos han reportado casos en los que una proporción significativa de recién nacidos no recibe la inyección de vitamina K, un procedimiento estándar desde 1961.
“Saber que ese bebé va a salir al mundo sin esa protección me preocupa muchísimo”, expresó el pediatra Tom Patterson, con casi 30 años de experiencia.
El rechazo va en aumentoUn estudio publicado en la revista Journal of the American Medical Association (JAMA), que analizó más de 5 millones de nacimientos, reveló que la negativa a aplicar vitamina K casi se duplicó entre 2017 y 2024, pasando de 2.9% a 5.2%.
Además, padres que rechazan esta inyección también suelen negarse a otras medidas preventivas, como la vacuna contra la hepatitis B o la pomada ocular que evita infecciones graves.
¿Por qué es importante la vitamina K?Los bebés nacen con niveles bajos de esta vitamina, esencial para la coagulación de la sangre.
Sin esta protección, pueden presentar hemorragias internas, incluso en el cerebro. Antes de que esta inyección fuera rutinaria, aproximadamente uno de cada 60 bebés sufría este tipo de complicaciones.
Hoy, aunque es poco frecuente, los recién nacidos que no reciben la vitamina K tienen hasta 81 veces más probabilidades de desarrollar hemorragias graves.
Casos que muestran el riesgoMédicos han documentado consecuencias severas en bebés que no recibieron la inyección, desde daño neurológico hasta convulsiones.
Incluso, en el estado de Idaho se reportaron al menos ocho muertes relacionadas con deficiencia de vitamina K en poco más de un año, según especialistas.
Más allá de la vitamina K: otros riesgosEl rechazo también se extiende a otros cuidados básicos:
- La pomada ocular con eritromicina, que previene infecciones como la gonorrea y posibles casos de ceguera.
- La vacuna contra la hepatitis B, que evita enfermedades hepáticas graves, como cirrosis o cáncer.
Especialistas advierten que, aunque las madres se realicen pruebas durante el embarazo, existe el riesgo de transmisión al bebé.
El papel de la desinformaciónExpertos coinciden en que redes sociales, influencers y discursos anticiencia han influido en estas decisiones.
Algunos padres argumentan que buscan un parto “más natural” o temen causar dolor al recién nacido, mientras que otros reciben información contradictoria.
Una tendencia que preocupa a los médicosAunque el rechazo a tratamientos no es nuevo, especialistas aseguran que ahora es más frecuente y se está extendiendo más allá de las vacunas.
“La naturaleza permitiría que muchos bebés no sobrevivan, por eso la medicina ha avanzado tanto”, explicó el pediatra David Hill.
El reto: informar sin confrontarAnte este panorama, los médicos apuestan por el diálogo y la empatía para convencer a los padres.
“Todos quieren lo mejor para sus hijos”, coinciden especialistas, quienes aseguran que explicar los riesgos y escuchar preocupaciones suele ser clave para cambiar decisiones.
El aumento en el rechazo a estos tratamientos ha abierto un debate sobre el impacto de la desinformación en la salud pública, especialmente cuando las consecuencias pueden ser irreversibles para los más vulnerables: los recién nacidos.