Nueva jornada laboral obliga a empresas a replantear operación y costos: COPARMEX
La reducción de la jornada laboral en México comienza a impactar de manera directa en la dinámica de las empresas, especialmente en Coahuila, donde ya se realizan ajustes para cumplir con el nuevo esquema. Así lo informó el presidente de Coparmex Coahuila Sureste, Alfredo López Villarreal.
El líder empresarial señaló que la transición hacia una semana de 40 horas ha representado un reto significativo, debido a la necesidad de reorganizar turnos, procesos y cargas de trabajo en un periodo relativamente corto. Indicó que cerca del 20 por ciento de las empresas afiliadas ya implementan programas piloto para evaluar cómo adaptarse a esta disposición.
Sin embargo, advirtió que uno de los efectos más inmediatos será el aumento en la plantilla laboral, que podría alcanzar hasta un 30 por ciento adicional, con el fin de cubrir los espacios generados por la reducción de horas y los días de descanso obligatorios.
Entre las principales preocupaciones del sector empresarial se encuentra la aplicación de las nuevas reglas en materia de horas extras, las cuales están limitadas por la legislación vigente, así como la correcta distribución de las jornadas laborales sin afectar la productividad.
La reforma establece que la jornada semanal pasará de 48 a 40 horas, bajo un esquema de cinco días laborales y dos de descanso, proceso que se implementará de forma gradual entre 2026 y 2030. Este cambio obliga a las compañías a anticipar ajustes tanto operativos como financieros.
En este escenario, varias de las más de 300 empresas que integran la Coparmex en la región han iniciado capacitaciones para comprender el alcance de la reforma y definir estrategias, principalmente en la contratación de personal adicional.
López Villarreal explicó que el impacto económico no será uniforme, aunque en pequeñas y medianas empresas se prevé un incremento en los costos laborales de entre 20 y 30 por ciento.
Finalmente, subrayó que este ajuste se suma a otros incrementos que ya afectan a la industria, como el encarecimiento de la energía y de diversos insumos, lo que ha elevado los costos de producción hasta en un 40 por ciento. Esta situación, dijo, podría trasladarse al consumidor final mediante aumentos en los precios de bienes y servicios.