Nuevos estudios confirman lo que ya creíamos de las redes sociales
El uso frecuente de redes sociales en menores de 13 años podría estar relacionado con cambios en el desarrollo físico del cerebro, de acuerdo con un estudio encabezado por investigadores de la Universidad de California en San Francisco. Los hallazgos se suman a la creciente evidencia sobre cómo los hábitos digitales influyen en etapas clave del crecimiento y en funciones como la memoria, la atención y el control emocional.
El interés científico en este tema ha crecido en los últimos años. Aunque no existe una conclusión definitiva, diversas investigaciones han asociado el uso temprano de estas plataformas con problemas de sueño, alteraciones conductuales y mayores niveles de ansiedad y depresión.

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Un reto visual desafía tu memoria y tu capacidad de observación. Aunque parece sencillo, distinguir banderas puede ser más complicado de lo que creesEl estudio, publicado en NeuroImage, analizó el desarrollo cerebral durante la adolescencia temprana, una fase en la que el cerebro atraviesa cambios estructurales importantes. Para ello, los investigadores utilizaron un algoritmo que examinó resonancias magnéticas de más de 7,600 menores de entre 10 y 13 años, participantes en el Estudio del Desarrollo Cognitivo del Cerebro Adolescente en Estados Unidos.
El análisis se centró en la corteza cerebral, región encargada de funciones complejas como el razonamiento, el lenguaje y el procesamiento sensorial. Estos datos se compararon con encuestas sobre hábitos digitales para identificar posibles patrones de uso.
En promedio, los menores reportaron utilizar redes sociales alrededor de 30 minutos al día, aunque con diferencias marcadas entre casos. Tras ajustar variables como edad, entorno socioeconómico y antecedentes familiares, los resultados mostraron una asociación entre mayor tiempo en plataformas digitales y un adelgazamiento de la corteza cerebral.
Este fenómeno se detectó en zonas vinculadas con funciones ejecutivas, como los lóbulos frontal, temporal, occipital y parietal, áreas relacionadas con la planificación, la memoria, la atención y el control de impulsos.
El investigador principal, Jason Nagata, aclaró que “un mayor uso de las redes sociales se asocia con diferencias en la estructura cerebral. Sin embargo, no podemos concluir si estas diferencias son resultado del uso de las redes sociales o un factor predisponente”.
Los especialistas subrayan que el adelgazamiento de la corteza no es necesariamente negativo, ya que forma parte de un proceso natural llamado poda sináptica, mediante el cual el cerebro elimina conexiones innecesarias para optimizar su funcionamiento. No obstante, cuando este proceso ocurre de forma acelerada o atípica, podría vincularse con dificultades emocionales o cognitivas.
El estudio también plantea una posibilidad inversa: que ciertos rasgos cerebrales preexistentes influyan en una mayor inclinación hacia el uso de redes sociales.
Ante estos hallazgos, los investigadores insisten en que se requieren más estudios, especialmente de seguimiento a largo plazo, para determinar si existe una relación causal y cómo influyen factores como el tipo de contenido consumido o la intensidad de uso en el desarrollo cerebral durante la adolescencia.