No es fácil dilucidar cuál es la explicación a la que llega gran parte de la población mexicana por el acontecimiento que está significando la Copa Mundial de futbol organizado por la FIFA.
Era realmente difícil de imaginar por los antecedentes próximos que la selección mexicana haya tenido hasta el momento tan destacado desempeño: 4 partidos, 4 victorias, 8 goles a favor, ninguno en contra. Pareciera pues inmejorable, aunque vale la pena destacar que todavía no se gana absolutamente nada, ni siquiera se ha asegurado el mejor papel de un conjunto mexicano en esta clase de certamen, ya que aunque se ha avanzado a la segunda ronda de la fase de eliminación directa con el triunfo el martes pasado ante Ecuador por 2 a 0, será este próximo domingo en el juego ante Inglaterra que en caso de victoria, se igualaría de alguna manera lo que se alcanzó en México 86, llegar a los cuartos de final, lo que hasta el mundial pasado le llamaba el quinto partido.
En aquel campeonato celebrado totalmente en México -ahora como es evidente, Estados Unidos está albergando la mayoría de los partidos, además de lo que también se celebran en Canadá- en 1986, el representativo nacional avanzó como primero de grupo tras derrotar en a la primera jornada 2-1 a Bélgica, empatar su segundo partido con Paraguay 1-1 (Hugo Sánchez falló un penal que hubiera ayudado a sacar los tres triunfos en tres partidos, pero no se pudo) y venció a Irak 1-0.
En aquella justa, en la que participaban 24 naciones, nuestro país logró superar los octavos de final derrotando a Bulgaria 2 a 0, llegando a los cuartos de final, justamente como ocurrió en México 70, sólo que en aquella competencia participaban 16 equipos, México en ese entonces sumó dos victorias y un empate, al derrotar a Bélgica 1-0, golear a El Salvador 4-0 y empatar sin tantos ante la Unión Soviética; lo que por diferencia de goles ante los soviéticos quedaron en segundo lugar de grupo y llegaron a los dichosos cuartos de final. Ese partido fue ante Italia y se perdió 4-1 en Toluca, por lo que si bien México quedó entre la ronda de los 8 mejores, accedió a ella sin disputar los octavos de final como sí se hizo en 86.
Así entonces en el plano deportivo e incluso comparando hasta ahora lo que hecho por los nuestros en las tres ediciones mundialistas celebradas en nuestro país, la de hoy está siendo la mejor participación en números, incluso se puede decir que hasta en desempeño en general en el campo de juego, pero nuevamente, hasta ahora aunque va perfecto, no se ha conseguido nada relevante.
Lo casi incompresible es el ámpula que esto ha generado, a cada triunfo, centenares de miles se van al Ángel de la Independencia en la avenida Reforma de la Ciudad de México a celebrar. Los últimos reportes hablan de más de 600 mil asistentes. Tal aglomeración ya causó la muerte por asfixia de 4 personas, lo cual es lamentable por supuesto, pero el fenómeno social sigue siendo casi surrealista.
La euforia mundialista se ha replicado, en los dichosos Fan Fest instalados en Guadalajara y Monterrey y en los propios encuentros celebrados en esas urbes. La fiebre mundialista parece alcanzar a casi todos.
Hoy, a dos días del próximo juego, la selección de México está ahora sí a un paso de hacer historia: volver a alcanzar los cuartos de final vía partidos de eliminación directa, y en esta ocasión ante un rival de calado como lo es Inglaterra, campeona del mundo en 1966.
A cualquier mexicano debe alegrarle lo hecho por los nuestros hasta ahora, enorgullecernos incluso de la alegría y color que le hemos puesto al mundial. Bonita la frase de "y si, sí" que significa que quizá esta vez nos toque llegar lejos, pero hasta librar el gran escollo del domingo, porque si no, seremos una vez la nación fiestera, cálida y alegre que vemos desde la distancia el avance deportivo de otros. Ojalá esta vez también en la cancha seamos distinguidos.