Paco De la Fuente, un regalo de la Laguna para el universo (parte I)
Supe de Paco de la Fuente cuando recibió el Premio Ariel a Mejor Actor Revelación en julio del 2017 por la película El alien y yo, de Jesús Magaña.
Lo conocí en persona en noviembre de 2018 cuando fui a Torreón con el maestro Luis de Tavira a presentar mi libro Historias de actores en el anexo (hoy galería) del Teatro Isauro Martínez. Antes de comenzar la presentación, Paco fue a saludarme sin que nos conociéramos. Su saludo fue como si supiéramos de ambos de toda la vida. Su risa y su espontaneidad me conmovieron.
Paco tiene una cualidad: es diáfano, posee un carisma lumínico. Es un muchacho que tiene síndrome de Down.
“Mira, Paco, ese señor que está ahí es Luis de Tavira, el mejor director de teatro de este país, salúdalo”, le dije. “Ya lo saludé”, me respondió de la manera más natural. Al final, en la sesión de preguntas y respuestas, él me preguntó por qué había querido escribir el libro.
A los cuatro meses volví a ver a Paco en la presentación de mi ejemplar en Ciudad de México. Ahí tomó la palabra y me preguntó si no había pensado en llevar ese libro al cine. Su espontaneiad y carisma me hicieron que buscara ver la película por la cual había sido premiado.
Gocé verdaderamente su trabajo. Encontré a un actor en toda su potencialidad. Su absoluta entrega a la ficción, su verosimilitud, su gracia natural, su facilidad para actuar se deben a algo muy grande: no se censura. Cree en la situación a interpretar, no tiene amarras para volar. Es el personaje; en este caso, un “alien”, como lo llaman en el grupo musical al que ingresa como tecladista. Paco hace un papel sencillamente maravilloso. Es monstruoso, así como Hamlet nombra a la capacidad hechizante de un actor. El diálogo que mantiene con la cámara es magnético. Vuelca su talento y nos muestra un campo abierto de sentimientos humanos.
Un día platiqué con él hondamente. Está lleno de sueños e inquietudes. Su deseo es escribir un libro donde hable de su manera particular de ver la actuación. “Ningún impedimento puede frenar tus sueños”, me decía en aquella ocasión. Esa palabra es cotidiana en el diccionario de Paco: sueños.
Elvira Richards, directora de casting en la Ciudad de México, es su representante. Ella lo conduce, lo orienta, pero tiene a su lado un cómplice amoroso, Paquita Morales, mamá de Paco.
Para elaborar esta historia me di a la tarea de entrevistar telefónicamente, junto con Elvira Richards, al actor lagunero. Después de ver El alien y yo por segunda vez, me inquietaba saber por qué Paco quiso dedicarse a la actuación. En la llamada, se emocionó al decirle que habíamos visto la película y comenzó su relato:
—Me gustaban las películas de Disney. Mi mamá me vio actuarlas y me llevó a una academia. Ahí desarrollé mi talento. Quería sacar mis sentimientos y quise actuar. Quería dejar a las personas impactadas. Los pintores dejan sus cuadros y el actor hace su trabajo para que se maravillen de él. Quise ser un actor profesional porque quise ser un actor responsable. A los ocho años aprendí a bailar. Para la película de El alien…tomé clases de teclado, pero ya sabía tocar piano.
—¿Te fue difícil la experiencia de trabajar en la película?
—Aprendí a confiar en el director. Las agresiones no eran a Paco, eran al “alien”. —Para quienes no hayan visto la película, Pepe, el personaje de Paco, sufre acoso por parte de dos de los integrantes de la banda musical.
—¿Fueron difíciles las escenas de amor con Inés de Tavira?
—Nervioso me puse —dijo riendo—, Inés fue muy respetuosa, pervirtió a menores —vuelve a reír a carcajadas. Paco es un niño jugando. —Los del staff me decían: “Pinche Paco, qué suerte tienes”. Yo escogí a Inés. Chucho Magaña (director de la cinta), me preguntó en el casting con quién me sentía más a gusto; yo le dije que con Inés.
Aquí su mamá Paquita interviene:
—Las otras dos actrices que estaban concursando para el papel de Rita eran Sofía Espinosa y Camila Sodi. Y lo hicieron muy bien, pero Paco le dijo al director que a él le gustaba Inés.
—Leí el guion y dije: “Está pelado, mamá” —nos dice Paco emocionado.