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ANNIE ERNAUX O EL RIESGO DE LA ESCRITURA

RUTH CASTRO

La escritura como un cuchillo (Cabaret Voltaire, 2023) reúne una serie de reflexiones de Annie Ernaux sobre su propio trabajo literario y sobre el lugar que la escritura ocupa en su vida. A través de un diálogo sostenido con el escritor francés Frédéric-Yves Jeannet, la autora plantea una concepción de la literatura basada en la exactitud, la atención y la responsabilidad frente a la experiencia narrada. Desde las primeras páginas queda claro que escribir, para Ernaux, implica asumir un riesgo y aceptar que la palabra puede herir tanto como revelar.

A lo largo del libro, Ernaux, nobel de literatura 2022, vuelve sobre una pregunta que atraviesa toda su trayectoria: qué se escribe cuando se escribe la propia vida. La respuesta nunca es simple. Aunque su obra suele clasificarse como autoficción, la autora ha insistido en otras categorías que le permiten pensar con mayor precisión su proyecto. La noción de autosociobiografía resulta central, porque desplaza el relato íntimo hacia una dimensión colectiva. En libros como El lugar o Una mujer, la memoria personal se convierte en una forma de leer la clase social, el lenguaje heredado, la educación y los límites impuestos por una época.

En otros textos, como El acontecimiento o Pura pasión, la escritura se concentra en una experiencia concreta que deja huella en el cuerpo. Allí la palabra avanza con una sobriedad casi clínica, atenta a no cubrir lo vivido con metáforas o consuelos. Ernaux escribe desde la convicción de que la literatura puede nombrar aquello que incomoda, aquello que suele quedar fuera del relato público. En Diario del afuera y La vida exterior, la mirada se desplaza hacia escenas mínimas de la vida cotidiana, mientras que en Los años el yo se diluye en una memoria compartida que registra el paso del tiempo y las transformaciones de una generación.

En este contexto cobra pleno sentido una de las afirmaciones más contundentes del libro: “Y la escritura […] que utilizo yo es parte integrante de esa búsqueda. La siento como una navaja, como un cuchillo, prácticamente el arma que necesito”. La imagen no remite a la violencia gratuita, sino a una ética de la precisión.

Escribir implica cortar, separar lo esencial de lo accesorio, atravesar capas de silencio personal y social.

Lo que La escritura como un cuchillo deja ver con claridad es que todas estas formas responden a una misma exigencia. Pensar la escritura, para Ernaux, equivale a pensar lo real sin anestesia, aceptar la exposición y asumir una responsabilidad frente a la experiencia narrada. Este libro invita a leer toda su obra desde ese lugar, como un gesto que incomoda y, al mismo tiempo, ilumina. Leer a Ernaux es aceptar ese filo y permitir que la palabra haga su trabajo.

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Escrito en: sociales Ruth Castro Palabracaidista columnas

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