Las altas temperaturas han reducido hasta 40% las ventas de pan dulce en panaderías de La Laguna, mientras el pan francés mantiene la demanda del sector.
Con las temperaturas calurosas, los consumidores dejan de lado las conchas, las donas y las piezas dulces que suelen acompañar el café de la mañana. Los panaderos hablan de días en que las ventas se desploman hasta un 40 por ciento, un golpe que se siente en la caja y en el ánimo.
Pedro Ávila Aguilera, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Panificadora (Canainpa) delegación Laguna, reconoce que el calor es un enemigo recurrente del sector, pero este año la situación se agravó, con vacaciones escolares que cambian la rutina familiar y una economía que por tercer año consecutivo no crece.
“Todo eso se refleja en sectores tan básicos como el nuestro”, lamenta.
El pan francés, en cambio, se ha convertido en el salvavidas de las panaderías. Su versatilidad y el impulso del Festival del Pan Francés, declarado patrimonio cultural gastronómico por el Ayuntamiento de Torreón, han mantenido viva la demanda.
“La gente lo busca más, lo consume en restaurantes y lecherías, y eso nos ha ayudado a que las ventas no se desplomen del todo”, reconoció el dirigente.
Aunque el número de negocios afiliados a Canainpa se mantiene en 80, la realidad es que las ventas han disminuido de manera significativa.
Ante este panorama, la Canainpa ha recomendado a sus agremiados eficientar procesos, reducir mermas y mantener disciplina estricta en el control de gastos, con el fin de enfrentar las cargas fiscales, de seguridad social y los compromisos con proveedores.
“La única manera de resistir es ser más productivos y cuidar cada peso”, enfatizó Ávila Aguilera.
El pan dulce, en cambio, ha sido el más afectado por la temporada de calor. La Canainpa advierte que, de no mejorar las condiciones económicas, el sector podría enfrentar mayores dificultades en los próximos meses.