Para referirnos a la antigüedad de un hecho o evento, es común que digamos "desde la oscuridad de los tiempos" o "desde que Adán probó la manzana", son frases comunes que intencional y deliberadamente manejamos, para señalar que esas frases pueden sernos útiles. Podíamos haber dicho de manera natural "desde hace mucho tiempo", pero si decimos "desde tiempo inmemorial", hay cierta atracción en la frase que "obliga" al lector a sentir lo que decimos.
Si deseamos acentuar esa atracción, puede variarse el lugar común y decir "desde que Matusalén era un bebé" o "desde ante de que Noé pensara en construir el arca". Claro que todo esto es fácil que se convierta en un lugar común, como cuando se dice "poner los ojos cuadrados" por la sorpresa, el espanto o lo inesperado. Lo conveniente es que nosotros inventemos los lugares comunes, y no los tomemos de otros.
Dicen que el poeta "nace", no se "hace". Si esto es así, ¿Cómo podemos saber que un poeta ha nacido? Para saberlo, necesitamos "ver un lucero", una luz que anuncie su nacimiento. Sólo que como se trata de un firmamento interior; cada quien habrá de descubrir su estrella.
Consideremos la comunicación desde el punto de vista del emisor; éste tiene que hacer arreglos verbales para enviar su mensaje. La formación o elaboración de esos "arreglos", si están escritos, da como resultado o producto lo que se llama redacción.
Si el fenómeno de la comunicación lo vemos desde el ángulo del receptor, habrá que interpretar los agrupamientos verbales a través de los cuales llega el mensaje; si éste es en forma escrita, su contenido son las palabras y el receptor tiene que leerlas, lo que da otro resultado o producto que es la lectura.
Somos artesanos literarios y nuestras herramientas son las palabras, habladas o escritas, y la tarea que tenemos es interpretar la realidad por medio del lenguaje, el cual debe ser llano, claro, preciso, evitando las frases hechas y los lugares comunes. Aceptamos como válida la afirmación de que el hombre es un ser social por naturaleza, según lo expresó Rousseau en su "Contrato Social; a Aristóteles, filósofo griego, se le atribuye el aforismo de universal aceptación de que el hombre es un "zoón politikón", un animal político, luego, la tendencia y la necesidad de comunicarse resulta de su esencia misma.
Cuando, finalmente, apareció el instrumento adecuado, o sea el lenguaje, el hombre le dio una doble función: como vehículo portador de mensajes, y como medio de interpretación. Entonces el lenguaje nos sirve como medio para interpretar la realidad.
César Garizurieta, conocido por su humor sarcástico y más famoso aún por su apodo de "El Tlacuache" que, según los que lo conocieron, él mismo buscaba propagar en los mentideros literarios, destaca la intención analítica, enjuiciadora del estudio titulado "Latitud y Longitud de la Literatura Mexicana", señalando su molestia ante la crítica que atiende más a la forma que al contenido de la obra.
Así expresa su enojo: "A últimas fechas, la crítica literaria ha adquirido sombríos perfiles; luce argumentos basados en rampantes criterios. A menudo, la pobre literatura mexicana adquiere proporciones de epidemia aftosa y de rifle sanitario.
"Me parece que fue Pío Baroja quien lo dijo por ahí: tanto en la política como en la literatura existen dos tendencias: derecha e izquierda. La primera es lo clásico y tradicional; la izquierda es lo moderno, lo nuevo, donde se trata de buscar nuevas formas de expresión. Por ejemplo, Cervantes es de izquierda, usa el idioma popular. . . Quevedo es clásico, el hombre del Renacimiento, el humanista con su cultura grecolatina aprendida en las aulas de la Universidad de Alcalá de Henares, madre de la Biblia Complutense, hecha bajo los auspicios del cardenal Gonzalo Jiménez de Cisneros. . ." "En México tenemos bien trazadas las líneas fronterizas y los terrenos convenientemente delimitados. Al decir derecha o izquierda, no hablo de ideas políticas, sino del estilo, de la lengua en que se expresan los autores. La izquierda la podemos ejemplificar con Azuela, Vasconcelos y José Revueltas porque se expresan en lengua popular y la gramática se separa de lo castizo, atienden y aplican las reglas gramaticales, sobre todo la semántica y la sintaxis, están pegados al solar patrio y relatan temas que suceden en México, sucedidos naturales del hombre de la calle; repelen los relatos patológicos propias de las historias clínicas.
En el otro grupo se enlistan los escritores que usan un lenguaje perfecto en su construcción gramatical, extraído directamente de la novela costumbrista española. Cosa curiosa, dichos autores han ido a España y aprendieron el español, como se dice vulgarmente, al pie del cañón. Allá vivieron, se familiarizaron con el lenguaje popular, rechazan la normativa gramatical y prefieren la dicción espontánea, que es casi la misma con la que escriben los costumbristas. Los ejemplos: Alfonso Reyes, Martín Luis Guzmán, Enrique González Martínez, José Rubén Romero y Jaime Torres Bodet. . ."
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PAISAJE.- Claro que el operativo militar que condujo- al abatimiento de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes fue espectacular y de alto impacto, pero fue sólo la eliminación de uno de los más grandes y poderosos delincuentes del narcotráfico y del crimen organizado; aún quedan muchos por abatir para que la gente pueda vivir en paz y con seguridad. La presidenta debe declarar, para sacudirse el nocivo tutelaje de su antecesor y mentor, el fracaso de la demagógica política lopezobradorista de "abrazos, no balazos".