ANECDOTARIO FILOSÓFICO
Son muchas y muchos las escritoras y escritores de los diversos géneros literarios, para quienes la vida es una cuestión tan importante como para tomarla en serio. Penalidades, sacrificios, altibajos y más tristezas que alegrías forman el círculo vital de las personas como seres humanos. Por eso, dicen, hay que buscar siempre la oportunidad de reír, de tomar la vida con optimismo y filosofía para hacerla más llevadera. Un medio para lograr es la anécdota, entendiendo por tal como el relato breve de un hecho o suceso curioso, expuesto a veces con ironía y del que puede desprenderse una enseñanza filosófica, moral o religiosa.
Tiempos violentos son los que nos ha tocado vivir; agobiados por una cada vez más grande ola de homicidios, "levantones" secuestros, y desapariciones. Los y las cabezas de familia salen, por la mañana a cumplir con la jornada laboral, no saben si regresarán a casa, o si volverán con vida, o si encontrarán a su familia completa... "ojos que te vieron partir, cuando te verán volver".
Usaré en este panorama algunas anécdotas expresando mi respeto y consideración que eventualmente cite en el texto anecdótico, lo cual no tiene más propósito que darle certeza y realidad a la narrativa y generar una dinámica que propicie la risa del lector y traiga un recuerdo gracioso del momento que se dio. Espero lograrlo.
Educación Cívica era en mis tiempos una materia que se impartía en tres cursos. "El hombre y la Sociedad" era el título del primer curso: el segundo se titulaba "El hombre y la Economía" y el tercero correspondía a "El hombre y el Derecho". Los tres con libros de texto de Benito Solís Luna.
Respetado por estudiantes y docentes era el Licenciado Ezequiel Cisneros Rocha como promotor de la oratoria en Gómez Palacio; desempeñaba el cargo de secretario del Ayuntamiento cuando fue presidente Municipal el doctor Francisco Galindo Chávez y combinaba la política con la docencia. Tenía a su cargo el primer curso de Civismo y exigía a sus alumnos que usáramos corbata para asistir a clase; así fuéramos en camisa, playera o camiseta. Su clase era lunes, miércoles y viernes a las tres de la tarde, con un calor que superaba los treinta y cinco grados. Nosotros sus alumnos, solíamos jugar unas "21" de basquetbol en las canchas de la escuela antes de entrar a la clase de Civismo; así que nos presentábamos en el salón sudados, sucios y con el cabello revuelto. Teníamos un compañero, Jesús Trejo López, de abundante y rizada cabellera. En cierta ocasión cuando el maestro Cisneros ya estaba en el salón se presentó Trejo con el cabello alborotado. Al verlo, el maestro le ordenó: "a la peinada", y Chuy, asustado dio media vuelta abandonó el aula y se presentó hasta la siguiente clase, el maestro le reclamó porque no había regresado si el solamente le había ordenado que se peinara y Trejo le contestó. "Pues usted me dijo que me fuera a ala peinada y yo me fui a mi casa", lo que provocó la risa de todo el grupo.
Tengo otras anécdotas que muy sabrosamente platicaba mi amigo José Francisco Rocha Rodríguez, ya fallecido, de extracción campesina pues era del Ejido Reforma del Municipio de Gómez Palacio; exalumno del Instituto 18 de marzo, abogado de profesión, egresado de la Facultad de Derecho de la UNAM. Era simpático, mordaz, irónico, noble de corazón y carismático:
UNA; la del tipo aquel que cuando confesaba su edad, sus amigos y compañeros le decían: "oye, pero si no eres tan viejo, porqué estás tan deteriorado?" y contestaba el individuo: "es que la vida me ha dado muchos golpes" y le replicaban "pero que puntería todos en la cara".
DOS; ya dije que Rocha era del medio rural. En cierta ocasión fue invitado por un amigo, a comer en casa de éste. La esposa del anfitrión al saber que el invitado era de rancho, incluyó en el menú un platillo típico mexicano hecho a base de nopales, que en su momento Rocha rechazó, argumentando como excusa que no le gustaban, además de afectarle el sistema digestivo. El que lo había invitado se sorprendió y le reclamó: "¿cómo es posible Rocha, que siendo del campo no te gusten los nopales?". Rocha refutó impasible, tranquilo: "también hay alfalfa y no por ser ranchero me va a gustar". Contestación lógica e ingeniosa.
TRES; un tipo engreído y de sangre pesada presumía que cuando asistía a una reunión social, procuraba ser uno de los primeros en llegar y de los últimos en retirarse, para no dar lugar, decía, a que los que se quedaban lo descalificaran con sus comentarios. Pero un día tuvo necesidad de ausentarse mucho antes de que terminara la reunión y queriendo ser simpático, les dijo a sus compañeros. "ahí les dejo mi honra para que la destruyan". Uno de los asistentes le replica "vete sin cuidado, no se puede destruir lo que no se tiene" y los demás soltaron la carcajada y continuaron con la reunión.