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RAÚL MUÑOZ DE LEÓN

El legado histórico del benemérito A doscientos veinte años de su nacimiento (San Pablo Guelatao, Oaxaca. 21 de marzo- de 1806) y a 154 años de su partida, la grandeza histórica de Juárez se reafirma y se consolida. Rendimos homenaje al gigante del derecho mexicano, bronce en el que resuena el más puro patriotismo, cuyo apotegma fue un legado, no solo para su Patria, sino para el mundo entero, como fórmula insuperable a fin de lograr la plena convivencia entre los hombres y la armonía absoluta entre los pueblos: "Nada justifica atacar el derecho ajeno porque en él está la paz".

Daniel Moreno, maestro universitario y acucioso investigador es autor de diversas obras con temas de carácter histórico, político y jurídico. De los libros de don Daniel he seleccionado "Los hombres de la Reforma" que hace referencia al grupo de mexicanos que acompañaron a Juárez en esta aventura histórica de la Reforma.

En el libro referido, el autor afirma: "La inesperada noticia del fallecimiento de don Benito Juárez la noche del 18 de julio de 1872 conmovió al mundo entero: Juárez era el hombre público más destacado de su tiempo y su muerte promovió el que en Europa, y de manera muy particular en Francia, las más variadas reacciones, frescos aún los acontecimientos políticos que con tanta dureza tuvo que soportar el pueblo francés como consecuencia del nefasto régimen de Napoleón III.

Augusto Vaquerie en el periódico Le Rappel hizo este comentario: "No podemos querer a un hombre cuyas grandes cualidades se han manifestado contra Francia; pero debemos honrar cualquiera que hayan sido sus errores, a un patriota que rechazó la invasión y del que todos dijeron que no se nos habría arrancado la Alsacia y la Lorena si en lugar de nuestros Truchús hubiéramos tenido un Juárez" Aclara el autor del libro: "Juárez y el pueblo mexicano no se sintieron nunca enemigos de Francia, si no de un gobierno del nefasto pequeño Napoleón. Del periódico Corsaire de París, toma Moreno este formidable artículo: "JUAREZ: Un hombre que ha representado un gran papel en su país, y cuyo nombre está mezclado con nuestras desgracias y a los desastres de la política imperial, acaba de morir al otro lado del Océano, en ese México donde han quedado los cadáveres de tantos soldados franceses, sacrificados a las ambiciones de aventureros favoritos del régimen del 2 de Diciembre y al capricho quimérico del maniático coronado que ha entregado la Francia a la invasión.

Ese hombre es Juárez: indígena de raza, defendió la independencia de su país, con la perseverancia e indomable energía de las razas primitivas, no desesperando nunca de la salud de su patria ni de la heroica victoria aun en las horas más tristes de la derrota, dando así un ejemplo a los que tuvieran que luchar contra la invasión extranjera.

Juárez no confió la libertad del suelo nacional a ningún santo, ni dudó de la bravura patriótica de sus conciudadanos, ni prometió vencer o morir para capitular sin combatir. Este hombre nos había enseñado cómo puede vencerse y arrojarse al extranjero; cómo se castiga a los usurpadores; la lección no nos ha servido, pero cuando menos debemos respeto al hombre que nos la había dado.

"¡Zácatelas! Cuando alguien se expresa así del enemigo, del hombre que los ha derrotado y causado tanto estrago, como Juárez le produjo a Francia, demuestra la grandeza y la elevada calidad de que está hecho el aludido.

"En la velada organizada por los estudiantes de Jurisprudencia en honor de Juárez, la noche del 18 de julio de 1901, Jesús Urueta, uno de los más notables oradores que ha tenido la República, pronunció un discurso alusivo a don Benito Juárez, incluido en la "Antología de la Elocuencia", del cual extraemos los siguientes pensamientos: "Benito Juárez no está bajo su lápida mortuoria convertido en ceniza; está dentro de nuestras almas convertido en idea, en sentimiento, en inspiración, cariño a la patria, deseo de libertad, sacrificios por el deber, luchas contra el mal, recuerdos de dolor y de gloria; ideales también, todo eso es Juárez.

Benito Juárez es, ante todo, mexicano. Las grandezas de su carácter son las grandezas del carácter de su raza realzadas en él como una concreción y como una síntesis, una gran figura de la historia, caudillo, héroe, en su significación épica de los que se ha dicho en intencionada frase que no tienen patria, porque sus actos son como gotas de sangre que circulan en el organismo interno de la humanidad, nutriéndolo de vida y floreciéndolo de amor. ¡Benito Juárez no es el Benemérito de las Américas, es Benemérito del mundo entero!"

r_munozdeleon@yahoo.com.mx

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