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LA ALEGRÍA ESTÁ EN LA DIFICULTAD

RAÚL MUÑOZ DE LEÓN
RAÚL MUÑOZ DE LEÓN

LA ALEGRÍA ESTÁ EN LA DIFICULTAD

¡Espantoso calor, asfixiante, quemante; la temperatura alcanzaba más de los 40 grados! Meses de mayo, julio y agosto, larga temporada sin lluvia ni siquiera nubes que anunciaran la posibilidad de que cayeran algunas gotas de agua; el pavimento de las calles calientísimo tanto que la gente de entonces sostenía “que bien puede freírse un huevo”; fuertes vientos, tolvaneras arrastrando enormes cantidades de tierra y basura que se filtraba por la ventanas y techos se introducía a las casas dejando los muebles tapizadas con gruesas capas de polvo. Es la Comarca Lagunera; es Gómez Palacio, es Lerdo, es Torreón y los demás municipios laguneros.

Son los años cincuenta, sesenta y setenta del pasado siglo. La gente vive altas temperaturas, escasez de agua potable y en algunas colonias de plano no hay abasto, haciendo más difícil y complicada la situación.

La familia que describimos es de condición humilde, de bajo nivel económico no tienen los aparatos que hagan más cómoda la vida; familias integradas en promedio por5o6 miembros; el padre es obrero o empleado informal; la madre ocupada en tareas de la casa y 3 o 4 hijos que van a la escuela a primaria y algunos a secundaria; mal alimentados, con grandes problemas para comprar los materiales escolares “que los maestros encargaron “; había viviendas de solo dos dormitorios, un cuarto de baño sanitario, con una cocina irónicamente se dice que son familias acomodadas “porque se acomodan” como pueden, todos en dos camas, hacinadas, en viviendas independientes.

Típicas familias que no tienen las comodidades que otras de mejor nivel económico han logrado alcanzar, para contrarrestar el calor no cuentan con ventilación, ni con aparatos de aire acondicionado, menos aún de “minisplit” que aún no aparecían; difícilmente poseen refrigerador, solo un “botellón” de barro en el que enfrían el agua para no ingerirla caliente; tampoco lavadora doméstica ni televisor; y sin embargo a pesar de estas carencias los niños de estas familias son felices, y reflejan alegría; para abatir el sofocante calor tienen los abanicos hechos de cartón y una tira de madera engrapados al centro, con la efigie de Pedro Infante, y Blanca Estela Pavón o de cualquier otro personaje del espectáculo o del deporte, que algunas empresas comerciales regalaban para hacer promoción de sus productos, así pasan la vida y hacen frente a las situaciones difíciles y complicadas; se esfuerzan, trabajan y llegan a triunfar, alcanzan un nivel económico que les da otro “status”.

Si estas personas sufrían en época de calor no era menos difícil su situación que en tiempo de frio, pues tienen que suavizar las bajas temperaturas de diciembre, enero y febrero, que llegan a veces a 0 grados; carecen de abrigos, cobijas, colchonetas, bufandas y “suéteres” que les calienten el alma y el cuerpo. Los niños van a la escuela y los adultos al taller o a la fábrica; así va la señora a la calle a hacer sus compras para atender las necesidades de la familia. Salen avante, y son a pesar de todo, felices.

Pero eso quedó atrás, la familia humilde de la que hablamos al principio, hoy tiene un nuevo estatus, es tan sólo un recuerdo de tiempos difíciles que también fueron tiempos felices; hoy tienen dos o tres pantallas planas, “plasmas” les dicen, por el material de que están hechos; cuentan con SKY, con dispositivo adicional para ver en tres o cuatro aparatos, programas diferentes simultáneamente: el señor, futbol o box; la señora, sus telenovelas: los niños se entretienen con dibujos animados o caricaturas; los jóvenes con programas de música moderna, agencias noticiosas. O tienen televisor, utilizan la computadora, el internet y usan el teléfono celular con todas las aplicaciones en redes sociales Los hijos han logrado estudiar, hacer carrera universitaria y tener una profesión que les ha permitido obtener un empleo bien remunerado en el servicio público o en la iniciativa privada. Tienen automóvil, viajan por el país y por el extranjero, manejan tarjetas de crédito y cuentas bancarias. Cuando se reúnen en familia, sobre todo a la hora de los alimentos, traen a la memoria esa etapa dura que, sin embargo, les proporcionó felicidad y alegría: “¿Recuerdas hermano la romería del año pasado?, y tú también, papá, te acuerdas del espectáculo que presentó el palenque, ¿el año anterior? Tienen años asistiendo a eventos de cierto nivel; reconocen que vivieron etapas muy duras y complicadas, pero, lo expresan con toda claridad: no me importaría hacer el esfuerzo, con tal de lograr mi propósito, pues esforzarte para alcanzar tu objetivo te proporciona una especial alegría.

r_munozdeleon@yahoo.com.mx

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